La empresa textil Emilio Alal cerró su planta de Goya, dejó en la calle a sus trabajadores y despidió otros doscientos de la hilandería que tiene en Villa Ángela. El Partido Comunista y La Fede se movilizaron en apoyo a los operarios.
Si alguien se pregunta de qué va la reforma laboral que ya cuenta con la media sanción del Senado, puede ver lo que pasa en estos días con los 260 trabajadores de la empresa textil Emilio Alal que cerró su planta de la localidad correntina de Goya. No conforme con esto, la patronal además pretende pagarles a los operarios sólo la mitad del monto de indemnización. Pero esto no es todo, ya que la empresa también despidió a dos centenares de trabajadores de la hilandería que posee en Villa Ángela, Chaco.
Por eso es que desde hace varias semanas, los obreros vienen llevando a cabo diferentes actividades tendientes a visibilizar la situación, tales como cortes de ruta y manifestaciones callejeras y en este marco, la jornada de movilización nacional convocada por las dos CTA, fue un momento propicio para que la situación de estos operarios sea puesta en la primera plana del reclamo.
Ese día frente a la sede de la Secretaría de Trabajo, estuvieron el Partido Comunista y La Fede que junto a otras organizaciones sindicales, sociales y políticas manifestaron su solidaridad con los trabajadores despedidos de Alal y denunciaron que lo que ellos padecen “es un ejemplo claro de lo que se viene con la reforma laboral antiobrera de Milei, que pretende devolver a los trabajadores a la era de la esclavitud”. Por lo cual, afirmaron: “seguiremos en las calles para plantar una alternativa política a este nuevo experimento liberal en Argentina”. Y llamaron a “construir un futuro donde los verdaderos productores de la riqueza, que son las y los trabajadores, tengan una vida digna de ser vivida”.

El ataque es contundente por donde se lo mire, porque pasa mientras los tres senadores que tiene Corrientes, Eduardo Vischi, Gabriela Valenzuela y Carlos Espínola, votan a favor del proyecto de reforma laboral de Javier Milei y del apoyo explícito que la medida recibió de parte del gobernador, Juan Pablo Valdés, y del intendente capitalino, Claudio Polich, quienes siguen a rajatabla las directrices que, motosierra en mano, impone el gobierno nacional.
“El intendente y el gobernador dijeron que no va a haber recomposición salarial al menos hasta fines de abril”, recordó el titular de La Fede correntina Jeremías Giordano y añadió que esto “supone un retroceso terrible para los salarios respecto a la inflación que en Corrientes es muy fuerte”. En esta línea, denunció que “en el caso de los trabajadores municipales la situación es todavía peor”, ya que “lo que cobran no llega ni al Salario Mínimo Vital y Móvil, porque se ubica en alrededor de los 220 mil pesos”. Tras describir estos atropellos contra la clase, puso el acento en que resulta preciso sostener la solidaridad activa con todos los trabajadores y, especialmente, con los despedidos de la textil Emilio Alal.
Nada justifica la actitud de la patronal de la textil Alal, pero para intentar completar el cuadro de situación de un sector que viene siendo duramente castigado por las políticas gubernamentales, no se puede soslayar un contexto en el que se alienta la apertura indiscriminada de importaciones, que deriva en un proceso de industricidio cada vez más acelerado y en un ajuste a los salarios que se siente cada mes con más fuerza, propiciando al mismo tiempo la fuerte caída de la actividad económica que se verifica en el mercado interno.
Al respecto, cabe citar que de acuerdo a datos de la Asociación Obrera Textil de la República Argentina, durante 2025 la utilización de la capacidad productiva del sector se colocó en apenas un cuarenta por ciento, mientras que la crisis se llevó puestas a más de setenta pymes que bajaron sus persianas, lo que trajo aparejado el despido de una cifra superior a los cuatro mil trabajadores, en tanto que más de mil fueron suspendidos.
En medio de este coyuntura, días atrás, el ministro de Economía Luis Caputo escupió públicamente una frase que es una abierta provocación: “nunca compré ropa en Argentina porque era un robo”. Y en idéntica sintonía Federico Sturzenegger, una de las principales plumas del texto de la reforma laboral, sostuvo impunemente que la apertura de importaciones “no destruye empleo”, sino que “permite reasignar la producción hacia los sectores más eficientes” porque, aseveró sin sonrojarse, “cada importación crea su propia exportación”.
2026 | Partido Comunista de la Argentina. Rosario