A medio siglo de que fuera secuestrado y desaparecido, y en un contexto actual de profundización de la ofensiva contra la clase trabajadora, desde el Partido Comunista de Córdoba el trabajador de Luz y Fuerza Rodolfo Leyría recuerda a quien fuera uno de los protagonistas del Cordobazo y hombre de confianza del Gringo Agustín Tosco: Alberto Caffaratti.
Juan Alberto Caffaratti, el “Cafa”, tenía treinta años y de ellos doce los había pasado siendo trabajador de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec), donde integraba el Cuerpo de Delegados y la Dirección del Sindicato en la resistencia. En aquellos años difíciles, militaba en la Federación Juvenil Comunista, integrando su dirección. Desde la juventud se caracterizó por exhibir dotes de dirigente de vanguardia poniéndoles siempre el cuerpo a sus ideas; lo que lo llevó a ocupar altas responsabilidades tanto en el sindicalismo como en el Partido.
Caffaratti es uno de los trabajadores de Epec detenidos-desaparecidos por el terrorismo de Estado que asoló Argentina y que comenzó antes del golpe de Estado genocida del 24 de marzo de 1976. De hecho su secuestro fue perpetrado el 15 de enero de aquel año por la Triple A, la banda parapolicial que apoyada en resortes del Estado, ejecutaba su cacería política contra militantes de izquierda y revolucionarios por todo nuestro país, más allá de cuál fuera su filiación partidaria particular.
La Alianza Anticomunista Argentina actuó entre los años 1973 y 1976, durante los gobiernos de Juan Domingo Perón e Isabel Martínez. El Partido Comunista de la Argentina se ha presentado como querellante en causas contra la Triple A, demandando que sus crímenes sean considerados como delitos de lesa humanidad.
En la “lista negra” de Epec confeccionada por el terrorismo de Estado, además de Cafaratti estaban José Brizuela, militante comunista secuestrado el 24 de octubre de 1977, Hernán Vives y Tomás Di Toffino, quien era dirigente del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, desde donde tuvo un papel central en el Cordobazo y a quien secuestraron el 30 de noviembre de 1976.
El Cafa también era miembro del Comité Central del PCA y dirigente partidario en su provincia cuando lo secuestraron en enero de 1976 en una acción enmarcada en la represión paralela de las patronales, la burocracia sindical y las derechas que visualizaban en el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba a uno de sus principales enemigos, ya que se trataba nada menos que del Sindicato de Agustín Tosco.
En ese contexto de represión y violencia estatal y paraestatal, aumentaba la persecución política contra quienes levantaban las banderas de un sindicalismo de liberación. El 15 de enero de 1976, Caffaratti fue interceptado a la salida de su trabajo cuando caminaba rodeado por algunos de sus compañeros y pese a que pudo defenderse, la patota que los interceptó logró introducirlo en un vehículo mientras los otros trabajadores eran amenazados con armas. Con el transcurrir de los años, pudo comprobarse fehacientemente que eran los mismos personajes de la Policía y del Tercer Cuerpo de Ejército que un día antes habían preguntado por él en la Epec.
También se pudo establecer que durante las semanas previas a su secuestro venía siendo amenazado de muerte por bandas parapoliciales y paramilitares, que respondían al esquema represivo de la Alianza Anticomunista Argentina, entre ellas por un grupo llamado grupo “Chacho Peñaloza”. Caffaratti fue trasladado al Centro Clandestino de Detención y Tortura Campo de La Ribera donde fue asesinado y desaparecido.
Sus secuestradores y asesinos fueron condenados en 2016 en la megacausa “La Perla-La Ribera-D2”. Y su memoria y su legado viven, fundamentalmente en Córdoba y entre los trabajadores de la Epec.
“Para nosotros como sindicato, el Caffa es un compañero que siempre tenemos muy presente, tal como sucede con el resto de nuestros desaparecidos”, afirmó el trabajador de Epec y responsable de la Corriente Nacional Agustín Tosco de Córdoba, Rodolfo Leyría, al destacar “su participación en nuestro gremio y en La Fede”.
Asimismo, Leyría resaltó que “Caffaratti tiene mucha coincidencia con el ideario de Agustín Tosco”, tras lo que hizo hincapié en “su militancia comunista, desde donde participó activamente en el Cordobazo y en la resistencia a la intervención del gremio en 1974”, así como también de otros hitos obreros como el Viborazo y de la resistencia al Navarrazo.
El delegado de Luz y Fuerza fue claro al subrayar que el Cafa “fue un compañero de máxima confianza del Gringo” y recordó que estuvo ente quienes fueron los responsables de trasladar el cuerpo sin vida de Tosco, quien falleció en la clandestinidad, hasta la ciudad de Córdoba. En ese marco, Caffaratti estuvo entre los que resistieron la balacera desatada por la Triple A, que quería apoderarse del cadáver del máximo líder del Cordobazo.
“Fue un camarada de una valentía increíble” remarcó Rodolfo Leyría y añadió que “también constituye un ejemplo militante pese a que aún era muy joven cuando lo secuestraron aquel 15 de enero de 1976 y su pérdida para nuestro gremio y para el PC fue irremplazable”. Con la reforma laboral antiobrera a un paso de aprobarse, ese ejemplo inolvidable de Alberto Caffaratti nos llama redoblar la lucha y a darle cauce a través del sindicalismo de liberación.
2026 | Partido Comunista de la Argentina. Rosario