Solana López, integrante de HIJOS y Secretaria de Géneros del Partido Comunista, resalta en esta columna para Nuestra Propuesta la necesidad de ejercitar la Memoria proyectando un futuro de liberación y llama a defender los Derechos Humanos en cada lucha.
A 50 años del golpe cívico, militar, eclesíastico y empresarial, es tiempo de hablar de los proyectos revolucionarios que se sostuvieron durante la década del ´60 y el ´70 y que por medio de un genocidio perpetrado en el continente, lograron revertir un proceso cultural de transformaciones a escala planetaria.
No se trata de soslayar las consecuencias brutales hacia nuestros pueblos de aquellas atrocidades cometidas, sino de poner voz a la política de una izquierda guevarista, marxista, indigenista, comunista, nacionalista, que fue acallada por el relato socialdemócrata y progresista que puso acento en los pormenores horrorosos de las victimas, despojándoles de su identidad y praxis revolucionaria.
Sí, queremos recuperar a nuestrxs hermanxs apropiadxs. Sí, queremos saber dónde están nuestrxs desaparecidxs. Sí, queremos justicia no solo ante las fuerzas militares sino también contra todos los responsables civiles. Pero también queremos y necesitamos recuperar en la memoria y la práctica política, la historia, la cultura y los proyectos revolucionarios que fueron gestados en Latinoamérica.
Revertir este escenario actual verdaderamente, que no solo sea en impases que apaciguan los dolores, solamente es posible si recuperamos el sentido y el espíritu combativo.
Sí, soy sobreviviente de la dictadura, pero solo es posible que hoy pueda relatar mi historia de 50 años porque hubo compañeras delegadas de ATE y militantes del PRT - ERP que ayudaron a rescatarme del cautiverio. Sí, soy sobreviviente de la dictadura pero solo es posible que hoy pueda relatar mi historia de 50 años, porque camaradas del Partido me ayudaron a reconstruirla. Esto demuestra cómo en cada caso personal, las organizaciones revolucionarias fueron y son el sostén vital de un pueblo que pretende apostar a su presente y su futuro.
Empecemos a hablar de esa historia vedada, negada por los propios muchas veces. Las experiencias en fábricas, en universidades, en escuelas secundarias, en clubes, en los barrios. Ese saber hacer y poder hacer, que se cortó en la transmisión generacional y es urgente recuperar el hilo histórico, acerca de la identidad política revolucionaria que también nos dice quiénes somos, como pueblo.
Hubo resistencia organizada en la dictadura, hubo luchas combativas en los 80 y 90, retomemos ese legado que está en la génesis de nuestra supervivencia y debe ser el corolario de nuestra victoria.
Los DDHH se defienden con la lucha. Aprendimos en HIJOS, a finales del siglo XX, que había que cruzar límites, ser creativxs, atreverse a la rebeldía y no solo por ser jóvenes en aquellos años, sino porque estábamos convencidos que no había otra posibilidad para romper con el cerco de la impunidad. Ese sentido disruptivo debe ser convocado nuevamente, para combatir la brutalidad de esta derecha que hoy nos gobierna y para no caer en nuevas formas de la autoproclamada “prudencia capitalista”, que parece sacudirnos menos, pero igual nos lleva al mismo destino de desigualdades profundas.
A 50 años del Golpe, son 30mil y cada unx es una historia de lucha que debemos enarbolar. Son organizaciones que construyeron ideas y propuestas que debemos rediscutir como campo popular y recuperar como legado histórico.
El Partido Comunista también fue objeto de la afrenta de un discurso negacionista y tergiversador de nuestra enorme potencia solidaria y combativa. Debemos poner en primera línea de acción quiénes somos y qué queremos de este mundo. Esa es la tarea y la deuda histórica con el puñado de humanidad que perdió su vida en el combate. Como decía el Che: “Seamos realistas, hagamos lo imposible”.
2026 | Partido Comunista de la Argentina. Rosario