cultura

Temblores entre el pasado y el presente

Temblores entre el pasado y el presente
23 de Marzo de 2026

Se encuentra en cartel “Carnelli, algo que tiembla cederá”. Un trabajo teatral que orbita en torno a una escritora cuyo perfil histórico se rememora con nobles recursos. Lo lleva adelante Patricia Malanca, cantante de tangos, actriz y en este caso también dramaturga.

Por Daniel Campione (*)

María Luisa Carnelli fue poeta, periodista, corresponsal de guerra en España. En ese conflicto su corresponsalía no fue plácida ni distante. Resultó herida tres veces.

Se trata además de la primera mujer que escribió letras de tango, allá por la década de 1920. Recurrió a seudónimos masculinos, Luis Mario y Mario Castro, para sustraerse a las represalias de su padre, que odiaba al tango. Y a la maledicencia general que rodeaba a las mujeres que se integraban al ambiente tanguero.

 

La obra

Se recorre en poco más de una hora la vida y la escritura de Carnelli. La literatura y la política se imbrican para iluminar un itinerario que se desplegó bajo el signo de una época y de una ideología. Lo que no excluye elementos más universales ni resonancias que pueden conducirnos hasta nuestros tiempos.

María Luisa escribió una única novela Quiero trabajo¡. Esa trama tiene un lugar relevante en la obra. Narra el drama de una mujer que lucha contra el desempleo y la pobreza en medio de la crisis nacional y mundial. Y el entorno áspero de los primeros años 30 para la condición femenina.

Se pone énfasis en aquellos momentos de la novela en los que la protagonista pasa de la tribulación individual a la acción colectiva, a la oposición activa contra el sistema, del padecimiento al impulso feminista antes de época.

Sobre los momentos finales de la pieza teatral aparece un pasaje culminante de la novela. Allí, con carga de combatividad y emoción, se reproduce la frase que da título a la obra. Se llega a la comprensión de que lo que “tiembla” y “cederá” es la sociedad capitalista contra la que luchaba Carnelli. Y adquiere aquí intencionales resonancias en combates vigentes hasta el presente y el futuro cercano.

Fue una persistente militante política, implicada en particular en la lucha contra el fascismo. Su identificación era con el comunismo, no sólo argentino sino internacional.

En el decurso de la trama se asigna suma relevancia a la vocación militante de María Luisa. Eso es valorable porque contraría lo que fue un hábito acentuado que por fortuna comienza a disiparse.

Nos referimos a la costumbre extendida de pasar de puntillas por las filiaciones partidarias (¡se ha hecho hasta con Antonio Gramsci, notorio dirigente del comunismo italiano¡). O bien la colocación del acento en rupturas, decepciones, giros hacia la “moderación” y reclusiones en la vida privada. La actividad política queda signada por el infortunio y la tragedia.

Lo opuesto ocurre aquí. Se subraya el compromiso activo, el entusiasmo, la toma de riesgos, el paso a posiciones más radicales. Se realza la identidad comunista de Carnelli y, de modo breve pero elocuente, la de otras dirigentes. De fama universal, como “Pasionaria” o hasta ahora sólo visibles para entendidos en la historia del comunismo, como la argentina Raquel Levenson, cuya titánica aunque desconocida actividad se pone de relieve.

La atención colocada en la política no disminuye la presencia en el conjunto del recorrido literario y periodístico de Carnelli. Que al menos en María Luisa no hay forma de escindirlo de su actuación en el plano público.

Sobre su escritura, además de la novela ya mencionada, nos encontramos con su papel de articulista de variados medios. Y sus textos como corresponsal en la guerra de España. Además de breves trozos de su poesía. Esos rescates de escritos muy relegados tiene total concomitancia con la reciente publicación de una antología de sus textos que estuvo a cargo de Florencia Abbate y también es una referencia en el texto.

La investigadora es mencionada más de una vez a lo largo de la pieza. Una muestra de gratitud y reconocimiento de las fuentes que merece realce. Los ejemplos en sentido opuesto sobran, por desgracia.

Queda pendiente un mayor tratamiento de los reiterados viajes a México de Carnelli. Los rodea cierto halo de “misión secreta” y conspiración.  En proximidad con dos  controvertidos emblemas de la tercera internacional como Tina Modotti y su pareja, el llamado “Comandante Carlos”.

Esos elementos prestarían atracción  a una referencia más amplia a ese período de su vida. Tal vez un futuro ajuste de la obra permita dedicarle un espacio algo mayor.

Carnelli murió en el olvido en Buenos Aires al borde de los 90 años. La obra, entre otras virtudes, muestra entusiasmo por su rescate. En los últimos años se han hecho reediciones de sus escritos y trabajos académicos en torno a su vida y producción. Faltaba una expresión artística.

El trabajo de Malanca arremete por ese camino con solvencia y fervor. Tomando de lleno las facetas políticas. Sin temor a suscitar discusiones. La historia tiene rasgos de singular atracción. Si estuviéramos en un país del norte global con industria cultural poderosa ya circularía el proyecto de hacer una gran película con su vida.

La obra es también una reparación. No nos referimos a un remedio póstuma por el olvido y las penurias sufridas. Sino a algo que es más abarcativo, de sentido colectivo. Parte de la reposición de personajes y tradiciones que han sido gravitantes. Y merecen ocupar un lugar en la memoria colectiva para una mejor comprensión de nuestra historia.

 

La actuación y la puesta

Malanca muestra que no sólo se desempeña en el canto sino que pone en juego su formación teatral. El producto es una equilibrada articulación en ambos roles. El saldo integral trae aparejada la evidencia de que el mundo del tango y el de la lucha política no son para ella decisiones ocasionales o respuesta a modas. Está claro que constituyen una elección intelectual y asimismo visceral.

Se incluye la Interpretación de varios tangos y milongas. Además de una canción española. Algunos completos. Otros aproximándose a la modalidad de “estribillista” tan extendida en las orquestas de los tiempos en que fueron compuestos.

Hay también allí un componente de reconstrucción histórica. La primera canción incluida es “El malevo” la composición inicial de la letrista con seudónimos de varón.

“Se va la vida” es en cierta medida el leit motiv del espectáculo, suena dos veces. Una composición en la que la melodía de Edgardo Donato acompaña la que acaso sea la más bella letra de Carnelli.

En su canto, Patricia resiste la tentación de imitar a las y los próceres que ejecutan ése y otros tangos y milongas. No a Carlos Gardel en “Pal Cambalache” y “Cuando llora la milonga”. Ni a Azucena Maizani en la mencionada “Se va la vida”. Les da un sello personal. Suena a cantante del siglo XXI que interpreta versiones respetuosas de temas musicales que marchan a cumplir un siglo de existencia.

Cabe resaltar la inclusión de un inédito, “Avellaneda”, que posee la virtud adicional de coincidir  con la geografía de la que Patricia es oriunda.

Con “Cuando llora la milonga”, la más conocida entre las creaciones tangueras de María Luisa, se apunta en el texto el papel que jugó en la trayectoria de Carnelli: Ganó con esa letra, que no estaba entre sus preferidas, más dinero que con la suma de sus ocho libros. La paradoja de un triunfo que resaltó un fondo de injusticia.

El conjunto de la puesta está signado por la sobriedad. Lo que no impide que acuda a recursos variados. Las Imágenes de fondo con fotos de época. El acompañamiento musical con guitarra en vivo. La evocación de distintos momentos de su vida y otras que no tienen una ubicación cronológica clara, mediante sutiles cambios de vestuario y ubicación en el escenario.

También destaca la entrevista simulada que realiza la periodista Nora Veiras, que también lee algunos textos que nacieron en la voz de Carnelli. Hay saltos de época narrados en primera persona, que a veces toman distancia y saltan a la tercera.

La obra tiene un ritmo sostenido. El que se asienta en la gama de recursos que enumeramos. Capta todo el tiempo la atención del espectador, que no tiene margen para distraerse y menos para aburrirse.

La dramaturgia ha estado también a cargo de Malanca. La asesoría en ese campo de Manuel Santos se trasluce en algunos pasajes que pueden recordar algunas creaciones suyas.

Cabe congratularse de la existencia de este trabajo singular. El que nos conecta con la historia. Y casi al mismo tiempo alude a un presente de injusticia que invita a seguir la senda de los combatientes del pasado.

El estreno tuvo lugar el jueves 19 de marzo. Puede verse el jueves que viene y los dos subsiguientes en el Centro Cultural de la Cooperación.

Ficha técnico artística
Dramaturgia: Patricia Malanca
Intérprete: Patricia Malanca
Participación Especial: Nora Veiras
Músicos: Lucie Delahaye, Andrea Zurita
Diseño De Iluminación: Horacio Chino Novelle
Fotografía: Elizabeth Carretti
Asesoramiento dramatúrgico: Manuel Santos Iñurrieta
Asistencia De Piso: Andrea Malanca
Prensa: Ana Garland
Dirección: Marina Garcia
Duración: 70 minutos


*Daniel Campione es Politólogo, Historiador y Escritor. Esta nota también fue publicada por la Huella del Sur (https://huelladelsur.ar/)

 

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