A 50 años del golpe genocida

El Villazo y una resistencia que sigue presente

El Villazo y una resistencia que sigue presente
27 de Marzo de 2026

Se cumplen 51 años de uno de los hechos represivos más graves previos al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. La localidad santafecina de Villa Constitución fue escenario de un ensayo general de aquella larga noche que vendría menos de un año después.

“Debemos continuar el camino de esos compañeros que han luchado en aquellos años tan difíciles”, puntualizó el docente integrante de la Corriente Nacional Agustín Tosco de Villa Constitución, Matías Pereyra. En el marco de la conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, recordó a quienes hace ahora 51 años fueron protagonistas de la lucha y resistencia a lo que se constituyó como el ensayo general del terrorismo de Estado.

“Para entonces nuestra ciudad tenía 25.000 habitantes y, en ese contexto, el Villazo fue un hito de la organización de los trabajadores con alrededor de doce mil personas movilizadas que reclamaban la normalización del sindicato, tener su obra social, que una parte de la cuota sindical que iba a la UOM nacional quede en la seccional local y que la empresa respete los convenios colectivos de trabajo”, recordó Pereyra, antes de señalar la actualidad de esas demandas.

La historia había comenzado algunos años antes, durante 1970, cuando la UOM Nacional puso a dedo a la comisión gremial, impidiéndoles a los trabajadores locales contar con sus propios representantes. 

Ante esto los obreros se fueron organizando y, como producto de la lucha que incluyó tomas, en marzo de 1974, quedó acordado que la seccional debería quedar regularizada en 120 días. En un plazo de mes y medio, tendría que haber elecciones del cuerpo de delegados, con representantes obreros de cada una de las empresas de la ciudad: Acindar, Maraton y Melcom.

“Esa toma de fábrica que arrancó el 11 de marzo acabó con un acuerdo suscripto cinco días más tarde en medio de una movilización que tuvo 16.000 personas y no fue organizada sólo por los trabajadores de Acindar, sino que en ella participó la comunidad y entre ellos los chacareros de las Federaciones Agrarias de ese momento, que dirigían comunistas”, explicó Pereyra. También que en aquella gesta obrera jugó, entre otros, Tito Martín, dirigente del PC de Villa Constitución, “un maestro que también estuvo en el movimiento ferroviario, que fue quien organizó las veintiséis vecinales donde se discutían los problemas de los metalúrgicos, pero también el resto de problemas que en ese momento tenía la ciudad”.

Las elecciones finalmente tuvieron lugar en noviembre de 1974 y ganó la Lista Marrón,  dirigida por Alberto Piccinini con 2600 votos contra 1300. “Ahí viene un gran período de democracia sindical, de asambleas y participación colectiva, pero lamentablemente esa primavera de democracia sindical y conciencia de clase duró solo cuatro meses, porque a principios de 1975 la patronal de Acindar, que ya tenía reuniones con funcionarios del gobierno nacional, nombra como presidente a José Alfredo Martínez de Hoz y se profundiza la actuación del Grupo de los Pumas haciendo inteligencia en la localidad”, describió el docente comunista.

El 20 de marzo de 1975 irrumpieron en esta localidad del sur santafecino 105 vehículos con individuos armados. “Eran un total de cuatro mil personas armadas, que incluían policías federales y provinciales, parapoliciales del Grupo Los Pumas y la Triple A”, detalló Pereyra. 

Los represores se ubicaron en la planta de Acindar, devenida en centro operativo desde donde, el 25 y 26 de marzo, perpetraron una brutal y sistemática cacería que dejó como saldo más de trescientas detenciones. Pero hubo algo todavía más grave. En el marco de la represión al Villazo también se produjeron asesinatos y desapariciones. 

El cuadro del horror se pintaba sobre la ciudad: “Cuando comienzan a ingresar a los detenidos a la comisaría de Villa Constitución, que está detrás de la Iglesia, el párroco de entonces Samuel Martino, tocaba las campanas del templo para que no se escuchara los gritos de los torturados”. Pereyra describió además que durante los días posteriores la ciudad toda estuvo sitiada con retenes militares y policiales que bloqueaban cada uno de los caminos de acceso y salida. Visto desde el prisma de hoy, aquello no parece otra cosa que una práctica de lo que pasó tras el golpe de Estado de 1976: “una prueba piloto con los mismos mecanismos de tortura, desaparición y control social que vendrían menos de un año después”, en palabras de Matías Pereyra. 

El final del capítulo se dio con dirigentes apresados recorriendo cárceles de diferentes lugares del país hasta que comenzaron a ser dejados en libertad a partir de 1982.

 

Partícipe necesario

La participación directa de Martínez de Hoz en esta historia es un dato que resulta imposible de soslayar, tanto como el programa económico que anunció el 2 de abril de 1976 cuando ya era ministro  de Jorge Rafael Videla. Tampoco es ajeno a esta historia el sentido de continuidad que aquel modelo tiene con el que intenta imponer Javier Milei. “Hoy reclamamos lo mismo que en esos años. La empresa presiona sobre los trabajadores y eso se ve cuando pone obstáculos para el ejercicio de la democracia sindical”, advirtió Pereyra sin dejar de señalar la continuidad del modelo económico impuesto a fuerza de represión por la dictadura de 1976, que “ahora aparece calcado y causa el mismo daño”.

La memoria del Villazo es importante para sostener las luchas actuales: “no se trató solo de una movilización de los obreros, sino que fue una construcción colectiva que llevó tiempo y que recogió  un acumulado que se remota a cincuenta años antes con la presencia anarquista y comunista entre los ferroviarios, el Grito de Alcorta y que, además, tuvo continuidad más recientemente con camaradas como Tito Martín, Carlos Sosa y Tato González, que fueron partícipes de la conformación del Villazo, pero también de las luchas que en 1984, junto a Piccinini, hicieron posible la tarea de retomar la democracia sindical, logrando elecciones en las que la Lista Marrón triunfó con el 84 por ciento de los votos”.

En el balance histórico que repasa el integrante de la CoNAT, hay un capítulo central en “la organización sindical y la de toda Villa Constitución durante las décadas de 1970 y 1980, que fueron fundamentales en lo que quizás haya sido el punto más alto de conciencia colectiva que tuvo nuestra ciudad”.

Como pasa siempre con la memoria de los pueblos, los grandes acontecimientos, así como sus actores, viven para ser cimiento de una lucha que siempre renace, tal como lo manifestó Pereyra. “Aunque hoy estemos en un escenario muy complejo y distinto, el Villazo sigue estando presente en la conciencia de los trabajadores tal como se ve en las asambleas de las fábricas, las plazas y las escuelas donde siempre se menciona a esta gesta que se pudo hacer con resistencia y organización en un escenario mucho más oscuro que el actual, que fue el del Terrorismo de Estado”.

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