A 50 años del golpe genocida

Homenaje a los hermanos Arancibia

Homenaje a los hermanos Arancibia
03 de Abril de 2026

Se llevó a cabo en San Miguel de Tucumán a cincuenta años de que fueran asesinados. “Su proyecto pedagógico incluía un cambio radical de currícula tendiente a impulsar el pensamiento crítico de los alumnos para despertar su conciencia”, sostuvo desde el Partido Comunista provincial Silvano Frutos, quien también compartió con NP una poesía dedicada al primer maestro asesinado por la última dictadura.

“Desde el Ateneo Isauro Arancibia donde participamos los integrantes del Partido Comunista, impulsamos que la vida y obra de Isauro sea contemplada dentro de la currícula educativa en la provincia de Tucumán, para que los niños y jóvenes sepan acerca de su lucha y por qué fue asesinado durante los primeros minutos de la puesta en marcha del asalto sobre las instituciones del Estado por parte de los militares y empresarios aquel 24 de marzo de 1976”, puntualizó el dirigente del PC tucumano Silvano Frutos, en el marco del acto llevado a cabo el lunes pasado a medio siglo de que fueran ultimados Isauro y su hermano Arturo Arancibia.

Se trató de un acto convocado por la Asociación de Trabajadores de la Educación de Tucumán (Atep) en el edificio que el sindicato de base de Ctera en Tucumán posee en la capital provincial, y contó con la presencia de su titular, Hugo Brito, además del secretario adjunto de Ctera Roberto Baradel, quien recalcó que representa “un honor hacer un homenaje a un dirigente como Isauro y un reconocimiento también a Arturo Arancibia, por su trayectoria y compromiso”. Tras lo cual recordó que Isauro trabajaba junto con el por entonces dirigente de los trabajadores azucareros, Atilio Santillán, “sacando a los chicos del surco para llevarlos a la escuela; un acto profundamente pedagógico y de compromiso social porque esos chicos iban a tener futuro, mientras que en la zafra seguirían explotados sin condiciones de vida”.


Precisamente esa fue una de las causas por las que las poderosas patronales de los ingenios, acostumbradas a decidir sobre la vida de los trabajadores y de sus familias, se la tenían jurada a ambos, y con pocas semanas de diferencia, las bandas militares policiales y parapoliciales fueron a buscar a Santillán y los Arancibia y los asesinaron.

Luego del acto, donde también se presentó un paño en el que compañeras maestras jubiladas bordaron a mano los nombres de maestras detenidas desaparecidas de la provincia, Frutos recordó que “lamentablemente en el predio donde fueron asesinados los hermanos Arancibia, hoy hay una playa de estacionamiento” y que incluso “quitaron de ahí las baldosas que recordaban el hecho”, algo que “representa una falta de respeto que exhibe los deseos de eliminar la historia y la Memoria de lo que hicieron con Isauro que era un trabajador clasista, un maestro que venía desde el campo de Santiago del Estero, muy desde abajo”.

El dirigente comunista tucmano hizo mención a lo avanzado que era el proyecto pedagógico que encabezaba Arancibia. “Su proyecto pedagógico incluía un cambio radical de currícula tendiente a impulsar el pensamiento crítico de los alumnos para despertar su conciencia”, refirió y después de acotar que “por eso lo perseguían”, no dudó al remarcar que “Isauro sabía que lo iban a ir a buscar y eso sucedió ese terrible 24 de marzo, a pocas horas de que cumpliera cincuenta años”.

Poesía

Fue entonces en esta fecha tan especial que el propio Silvano Frutos quiso hacerse presente en el homenaje al primero de los docentes asesinados por la dictadura y lo hizo por medio de los siguientes versos, “a modo de elegía del maestro Isauro Arancibia”, que compartió con Nuestra Propuesta.

La oruga aún camina sobre el pizarrón

En su chata anaranjada
Recorría palomas harapientas
Corriendo descalzas como toda paloma
Que se juntaban en los patios
En bandadas por las migajas del polvo
de tiza desgranada de pizarrones
Mal pintados y garabateados
Por las obreras de guardapolvos
Blancos como la tiza y la Paz
Repitiendo letanías de tablas del dos
Del cinco del nueve y recitando
Los versos de los permitidos
/y a veces los prohibidos/
Andaba sembrando manzanillas
De sueños, de niños donde florezcan
Naciones de sabios, de iguales
Hasta que un marzo, un maldito otoño
Un maldito veinticuatro,
Por otros malditos monstruos
de cachiporra y pelo hasta las cejas
Unidas en solo una sobre ojos casi juntos
Cargaron de plomo su única camisa blanca
Y su saco de congreso y fiestas escolares
Los milicos, porque milicos eran
Cultores de la cachiporra, coimas y plomos
Garabatearon el cuerpo del Isauro
Con la bronca del analfabeto
Resentido y bruto
Con ciento veinte balas
Para callar al ejemplo que crecía al sol
De los libros y cuadernos
Para dejar huérfanos a maestras y niños
Todos los Shunkos del Tucumán
Isauro está más vivo/cuanto más lo asesinan
Los milicos y los sirvientes de monstruos
Fascistas fascinerosos
Sin ninguna educación, sin solidaridad,
Sin alma, sea lo que sea, y del azul prestado
Pestilente de osamenta y rencor.
Isauro vive, siempre vive entre 30mil
En cada renglón
De la tiza sobre el pizarrón.

2026 | Partido Comunista de la Argentina. Rosario