“El invierno del Oso. Crónicas Antifascitas en Stalingrado”, se presenta mañana viernes en la Casa de la Amistad Argentino-Cubana. Manuel Santos Iñurrieta, co-director, dramaturgo y actor de la obra, dialogó con Nuestra Propuesta sobre esta iniciativa artística en tiempos donde la batalla cultural cobra un valor preponderante. Lo recaudado en la función será donado a la campaña de solidaridad con Cuba.
Este viernes 24 de abril a las 20 en la Casa de la Amistad Argentino-Cubana de la Ciudad de Buenos Aires, Alsina 1744, se ofrecerá una función de “El Invierno del Oso. Crónicas Antifascitas en Stalingrado” en el marco de la campaña de solidaridad con la Isla orientada a la compra de paneles solares para hacerle frente al cerco energético impuesto por Estados Unidos.
La obra fue reconocida con el galardón al Mejor Unipersonal Masculino en los Premios al Teatro Independiente y ya va por su segundo año en cartel. Está escrita y actuada por Manuel Santos Iñurrieta, director del grupo de teatro independiente Internacionales Teatro Ensamble.
Esta no es la primera vez que el grupo, que ya lleva diez años arriba de los escenarios, abraza la solidaridad con Cuba y su Revolución. Su compromiso con la Isla ha sido una constante a lo largo de su trayectoria y en La Habana, además de “El Invierno del Oso. Crónicas Antifascitas en Stalingrado”, ya han presentado otros títulos como “Marx Eléctrico” y han participado de distintos eventos culturales, festivales y charlas con estudiantes de Teatro.
En la previa a su presentación de mañana, Santos Iñurrieta conversó con Nuestra Propuesta sobre la importancia del papel de la cultura en el actual contexto político nacional e internacional.
-¿Con qué propuesta artística van a encontrarse este viernes en la Casa de la Amistad Argentino-Cubana quienes aún no vieron el “Invierno del Oso”?
“El invierno del Oso. Crónicas Antifascitas en Stalingrado es un espectáculo que estrenamos a 80 años del triunfo sobre el fascismo. Es un monólogo de humor político, que tiene poesía y distintos recursos del teatro épico latinoamericano. Tiene la particularidad de que lo llevamos a escena con Internacionales Teatro Ensemble y tuvo dos primeras versiones estrenadas en La Habana, en el Festival Internacional de Teatro en 2023 y en la primera Bienal de Humor Político de La Habana en 2024.
Finalmente, la obra encontró su versión final en 2025 en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Es un monólogo en co-dirección con Diego Maroevic y donde participó todo el grupo en su creación. Además cuenta con la participación estelar en video de Atilio Borón, la música de Alexia Masholder, y todo el aporte en equipo del grupo.
-¿Qué implica en este contexto de recrudecimiento del bloqueo yanqui ser solidarios con Cuba? ¿Cómo se puede expresar desde el arte y la cultura esa solidaridad?
Ser solidarios con Cuba es un un deber con la revolución cubana y con todo lo que ha brindado Cuba a cada uno de nosotros: a nuestro país, a los países latinoamericanos y del mundo. La solidaridad y el internacionalismo de Cuba constituyen un faro de humanidad y Nuestra solidaridad es una responsabilidad asumida como militantes culturales, teatrales, sociales y políticos.
Desde el arte y la cultura ponemos adelante nuestro oficio para denunciar y para condenar el bloqueo genocida a un país enorme, necesario e infinito. Ese tiene que ser nuestro aporte, un aporte permanente, constante, hasta tumbar de bloqueo. El pueblo de Cuba no merece este sufrimiento y la revolución cubana tiene que poder llevar adelante el proceso social heroico que se fundó el primero de enero de 1959 sin el hostigamiento criminal y fascista del imperialismo norteamericano.
-Algunos referentes de la cultura en nuestro país y de distintos países del continente, han replicado desde una pose progresista el discurso fogoneado por el imperialismo sobre los "artistas por la libertad"que son perseguidos por el gobierno cubano en la isla ¿Cuál es la reflexión que hacés sobre esto?
Hay una frase del Che, que cito mucho, que está en El Socialismo y el Hombre Nuevo en Cuba, cuando dice con claridad que “se combate la idea de hacer del arte un arma de denuncia”, ya que, “si se respetan todas las leyes de juego, se consiguen todos los honores, los mismos que podría tener un mono al inventar piruetas”. La condición es no tratar de escapar de la jaula invisible. Hay un status quo condicionado por el mercado, y artistas que no se comprometen ni con la historia de su país, mucho menos se van a comprometer con la historia de los países vecinos y hermanos. Toda esa pose de una libertad impuesta en un sistema capitalista como el que vivimos es solo una farsa. Los que hemos tenido la oportunidad de estar en Cuba, hemos podido ver el lugar que se le da a la cultura, la formación del artista cubano y la artista cubana, las posibilidades de trabajar luego de terninar la universidad, de producir y desarrollar tu lenguaje e incluso de discutir con los funcionarios de las entidades culturales del gobierno; cosa extraordinaria que no sucede en ninguna parte del mundo. Los artistas de Argentina salimos de las escuelas de arte y estamos librados a nuestra suerte, a vender nuestra fuerza de trabajo a productoras que terminan siendo las que fijan el tipo de arte que en un país se produce. Y ahora, también parafraseando a Marx, “si las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante”, el teatro nacional argentino es el teatro de la clase dominante. Imaginate si no hay condicionamientos respecto a lo que se hace, lo que se produce y a cómo se concibe la libertad creativa.
-¿Cómo es hacer teatro en tiempos de Milei en Argentina?
Hacer teatro en tiempos de Milei es hacer teatro en la certeza de que, si no se trabaja sobre la conciencia y la formación del pueblo argentino, vamos a estar condenados a vivir en la ignorancia y el fascismo. Por eso seguiremos trabajando, para despertar corazón, pensamiento crítico y conciencia con todas las formas posibles a nuestro alcance y con todas las formas que el teatro despliega: imaginarios, poéticas, estéticas. Pero en la plena convicción de que somos nosotros y nosotras los que podemos transformar esta realidad. Y esa es nuestra responsabilidad.
-¿Qué balance hacen desde Internacionales Teatro Ensamble de la obra y que proyectos inmediatos tiene el grupo?
El balance de la obra es más que positivo. Es una obra que está vigente, ya que la temática de la lucha contra el fascismo, lamentablemente, goza de una actualidad abrumadora. Es así que nos disponemos a batallar con nuestras ideas, nuestras escenas, nuestra cabeza y nuestro corazón arriba del escenario. Es una obra que ya tuvo un año y medio en cartel, en Buenos Aires y la idea es sacarla a pasear y militarla, llevándola a distintos lugares, espacios, salas, en Buenos Aires y en el interior del país. Con el grupo tenemos distintos proyectos, entre otros, poner en pie en Barracas un local para poder radicar un trabajo territorial en el barrio, estrenar nuevos espectáculos y ofrecer espectáculos de repertorio grupal. En ese sentido, estamos avanzando en Buenos Aires, en Mar del Plata, en Bahía Blanca y en todos los lugares donde estamos fundando grupalidad.
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