Están acusados cuatro represores imputados por los delitos de secuestros, torturas, abuso sexual y abandono de personas contra treinta y cuatro víctimas, de las cuales dieciséis eran menores de edad en el momento de los hechos, ocurridos durante la última dictadura cívico-militar.
En el Tribunal Oral Federal de Santa Fe comenzó el juicio por la causa Laguna Paiva II, en el que se sientan en el banquillo de los acusados los agentes de inteligencia policial retirados Eduardo Riuli, Óscar Cayetano Valdez y Antonio Parvellotti, así como el ex secretario judicial Víctor Hermes Brusa, quienes están imputados por los delitos de secuestros, torturas, abuso sexual y abandono de personas, que fueron perpetrados contra treinta y cuatro víctimas, de las cuales dieciséis eran menores de edad en el momento de los hechos. Inicialmente el juicio oral y público por estos delitos que fueron cometidos en 1980, durante la última dictadura, estaba pautado para abril de 2025, pero se lo postergó a causa de la renuncia de la defensa de Valdez, que de este modo se quedó sin abogado y entonces el Tribunal decidió prorrogar el comienzo al proceso.
Se trata de la primera vez que se juzga como crimen de lesa humanidad el abandono de niños en once casos y en el banquillo van a tener que sentarse represores que secuestraron, torturaron, provocaron abusos sexuales y abandonaron a pibes. Los delitos de esta causa incluyen los secuestros de dieciséis niños, niñas
y adolescentes por parte de la patota que actuaba desde el centro clandestino D2 de Santa Fe.
Entre quienes están llamados a atestiguar aparece Oscar Vázquez, un veterano militante del Partido Comunista en Laguna Paiva, quien durante la década de 1970 trabajaba en el Frigorífico Nélson, una empresa que se ubica en el centro de esta investigación judicial ya que ahí también era obrero el militante del PRT Arnaldo Catalino Páez, quien fue secuestrado por personal policial de Santa Fe que irrumpió en una fiesta familiar y se lo llevó junto a sus hijos y sobrinos menores de edad, además de secuestrar a otros invitados.
“Con ellos compartíamos actividades en la lucha gremial por las reivindicaciones que como trabajadores teníamos en el frigorífico...tenía mucha relación con esos compañeros”, recordó Vázquez, quien era obrero y delegado en el frigorífico, donde trabajaba desde 1973. Tres años más tarde, cuando se desempeñaba ya
como ferroviario, fue detenido ilegalmente, situación en la que recibió torturas y en cuya condición permaneció hasta 1978.
“Pasamos por el mismo circuito represivo: nos secuestraron en Laguna Paiva y de ahí nos llevaron a Santa Fe donde estuvimos en la D2 como tantos otros compañeros”, narró este militante PC y sobreviviente del terrorismo de Estado de la dictadura. Vázquez ya atestiguó en otros juicios abiertos por crímenes de lesa humanidad lo padecido en aquellos años terribles “y ahora me solicitaron que sea testigo en este juicio ya que pasé por el mismo lugar”, indicó y puntualizó que “esta causa muestra también lo que pasó con esos niños secuestrados; lo que habla de la perversidad que tenía el aparato represivo de la dictadura militar”.
Vale mencionar que en la causa Laguna Paiva I, entre los que resultaron condenados está Riuli, quien pese a ello llega fuera de prisión a esta nueva cita judicial por haber sido beneficiado con un régimen de prisión domiciliaria. De todos modos, el proceso continúa y Vázquez aguarda que llegue el momento en el que deba volver a prestar testimonio como testigo: “denunciar las atrocidades que hicieron estos tipos es un deber que tomo con mucha responsabilidad”.
Esa responsabilidad ética y política suya es, por supuesto, un compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia pero, particularmente, con las víctimas de este caso: “a los secuestrados los conocía a todos, eran buenos compañeros, algunos lamentablemente ya fallecieron y por eso es que como militante tengo todavía
más responsabilidad de dar testimonio”, reafirmó. Con sencillez y profundidad subrayó que “olvidar todo lo que pasó sería como reconocer que ganaron ellos”.
Con aquellas mismas convicciones con las que se jugó su vida en los momentos más difíciles de nuestra historia, Oscsar Vázquez reflexionó: “¿Por qué cayeron los compañeros? ¿Por qué fuimos detenidos, secuestrados? ¿Por qué estuvimos muertos? Lo hicimos por luchar por un país justo, soberano, socialista”. Y dejó bien claro que esos ideales hoy siguen siendo el motor de su lucha: “si decimos que esto ya pasó y que hay que dar vuelta de página, ya habremos perdido todo”.
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