El gobierno nacional persiste en desfinanciar al sistema sanitario público, universal y gratuito. En este marco, los hospitales dependientes de la UBA anunciaron que les quedan recursos para menos de dos meses. Mientras que aquellos que están bajo la jurisdicción directa del Ministerio de Salud ven cómo día a día se profundiza la crisis.
El gobierno nacional no transfirió los ochenta mil millones de pesos asignados en el Presupuesto para la red de hospitales y centros de salud de alta complejidad que dependen de la Universidad de Buenos Aires, algo que debió comenzar a hacer hace cuatro meses. Tal situación se suma al desfinanciamiento de los nosocomios que dependen del Ministerio de Salud que comanda Mario Lugones y expone la emergencia que atraviesa la sanidad pública en nuestro país.
Al respecto, desde el Rectorado de la UBA se advirtió que si la Presidencia Milei continúa reteniendo los fondos correspondientes al área, difícilmente se pueda garantizar el funcionamiento de sus hospitales por más de un mes y medio. Entre las instituciones de salud que están en la órbita de esta universidad nacional aparecen el Hospital de Clínicas José de San Martín y otros nosocomios que son clave para la atención médica y la investigación y formación académicas como el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, el Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, el de Tisioneumonología Profesor Raúl Vaccarezza y el Hospital Odontológico Universitario, cuyos trabajadores estarán participando mañana de la cuarta Marcha Federal Universitaria contra las políticas de vaciamiento de Javier Milei.
En esta coyuntura, la situación que se vive en los centros de salud dependientes de forma directa de la cartera sanitaria nacional no es mejor que la que padecen los hospitales UBA. Un caso emblemático que evidencia esto es del Posadas, donde desde hace varias semanas sus trabajadores vienen denunciando que perciben haberes que los ponen por debajo de la línea de la pobreza. Claro que ese ajuste no sólo atenta contra sus bolsillos, sino que además pone al hospital en una situación crítica: los despidos y la falta de insumos provocan demoras y otro tipo de dificultades a la hora de atender a los pacientes.
El Hospital Posadas se ubica en el partido bonaerense de Morón, pero su área de influencia directa alcanza a alrededor de seis millones de habitantes del conurbano y, además, recibe derivaciones de distintas latitudes del territorio nacional; lo cual lo convierte en un centro de referencia para todo el país en lo inherente al tratamiento de patologías que requieren de alta complejidad.
Sin embargo, como consecuencia de las políticas de ajuste que no para de aplicar el gobierno nacional, su reconocida calidad de atención se está deteriorando. Así lo señaló en conversación con Nuestra Propuesta Bruno, un trabajador residente de Emergentología del Posadas, quien pidió que no mencionáramos su apellido para evitar la persecución que eso podría ocasionarle en el contexto de un clima por demás complicado que existe adentro del hospital.
“Tenemos miles de situaciones adversas como residentes y ya vamos casi por los cuatrocientos despidos”, reseñó para dar una primera impresión de las dificultades con las que los profesionales de la salud y, particularmente, los médicos residentes deben lidiar a la hora desarrollar su tarea diaria y salvar vidas. “Hace menos de dos semanas fueron noventa los trabajadores del área de Seguridad que echaron para reemplazarlos por los de una empresa que es la misma que toma la Seguridad en el Congreso y tiene relación los Menem”, agregó como detalle de este paisaje.
Claro que el hostigamiento también afecta a técnicos de diferentes especialidades y médicos, a los que “en todos los casos no hay quienes los reemplacen”. Por lo cual explicó que el ajuste desenfrenado “está rompiendo el eslabón de la alta complejidad que existe en este que es uno de los principales hospitales de alta complejidad del país”.
Con este telón de fondo los trabajadores del Posadas, con el apoyo de vecinos y de familiares de los pacientes internados, vienen llevando a cabo actividades por las que se busca visibilizar la problemática. “Hace poco estuvimos una semana entera sin ningún tomógrafo disponible”, ejemplificó Bruno y dimensionó que el hecho en cuestión, como tantas otras carencias regulares, significa “un peligro para el que es uno de los hospitales con más camas del país, con internación pediátrica y unidad coronaria, entre otras unidades”. El vaciamiento criminal del gobierno de Javier Milei deriva en “la falta de mantenimiento de los equipos y la tardanza en arreglarlos” denunció. En este cuadro alarmante advirtió que el Posadas tiene “un sólo tomógrafo funcionando porque desde hace dos años y medio que el otro permanece roto y sin señales de que vaya a ser reparado, cuando mínimamente necesitamos tres tomógrafos para una atención básica”.
Como agravante, el residente del Posadas añadió que en el Servicio de Guardia “muchas veces tampoco funciona el ecógrafo y esto se hace extensivo a otros aparatos que son indispensables, lo que suma presión a los trabajadores de la salud y sobreuso de algunos equipos que de esta manera acaban dañándose”. Por eso es que en un escenario tan adverso, que incluye bajos salarios que llevan a la sobrecarga horaria y a la fatiga física y psíquica de los trabajadores de la salud, contó que hay cada vez más casos de profesionales que eligen ante esa disyuntiva buscar nuevos rumbos para sus carreras. En consecuencia, hay servicios que ya están acusando el impacto negativo que resulta de esta sangría.
“En la ecografías cardíacas, por falta de personal, se están dando turnos para 2027”, contó Bruno y lamentó que todo este cuadro causado por las políticas gubernamentales “afecta directamente en la atención de la población y hace que las personas lleguen tarde a los diagnósticos, lo que en palabras claras representa que, por ejemplo, un caso de cáncer que pudo haberse tomado desde el inicio, se tome recién cuando ya está avanzado”.
Para comprender a cabalidad el problema en curso en el Posadas, hay que subrayar que el ajuste y la agresión que lleva a cabo la Presidencia Milei abarca a todo el sistema de salud público, universal y gratuito. A Esto también se refirió Bruno: “Crece la falta de acceso de medicación, por ejemplo, para pacientes del Pami con enfermedades crónicas que vamos recibiendo en las guardias cuando ya están descompensados. Por lo que tenemos que hacer un manejo crítico y complejo de pacientes, que se podría evitar si recibieran su medicación en tiempo y forma, pero que en las actuales condiciones sobrecarga los servicios de alta complejidad”.
El ajuste no deja especialidad sin agredir y en el caso de los residentes, además de ser los que peor pagos están en comparación con las jurisdicciones provinciales, el Ministerio dejó de considerarlos trabajadores para pasar a ser tratarlos como “becarios”, conforme al nuevo reglamento establecido por la Gestión Lugones.
De este modo, quienes quedaron dentro del régimen de “Beca Institución” no tienen recibo de sueldo y sólo acceden a una transferencia y un comprobante de la función que cumplen, por supuesto, sin aguinaldo, jubilación ni obra social. Por su parte, a los que están bajo el régimen de la “Beca Ministerio” se les hacen los descuentos de los aportes pero no están habilitados a cobrar bonos.
“Pedimos poder llegar a fin de mes y ser considerados trabajadores”, puntualizó Bruno y recalcó que “el actual ministro Lugones nos transformó en una suerte de becarios y no nos considera trabajadores con lo que, entre otras cosas, pretende deslindar las responsabilidades que el Estado tiene en el vínculo laboral”. Hay que mencionar que conforme la Ley de Emergencia Pediátrica y de las Residencias Nacionales, los salarios de estos trabajadores deben actualizarse de acuerdo a la inflación, pero se trata de una norma que como tantas otras, Milei decide arbitrariamente no cumplir.
En esta disputa, los trabajadores la siguen peleando con las herramientas que tienen, resistiendo y haciendo aquello para lo que se formaron profesionalmente: “queremos poder atender a nuestros pacientes adecuadamente, que los recursos del hospital estén disponibles, que dejen de echar a profesionales que son valiosísimos, que forman parte de redes interhospitalarias, y que básicamente son quienes definen la calidad de la atención de las instituciones”.
El ajuste de Milei pone en riesgo hasta el derecho a la salud y a esta altura nos mete a la fuerza en el callejón de la lucha diaria por la mera supervivencia. Pero sin resignar jamás la lucha por una vida digna para todos y todas. Un horizonte que podrá divisarse con mayor claridad después de que los trabajadores echemos a Milei de la Rosada.
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