“Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, es la principal consigna con la que se va a volver a marchar en la jornada de hoy miércoles 3 de junio, en lo que representa un mensaje elocuente que señala que no se puede desvincular el femicidio del patriarcado, uno de los pilares fundamentales de la propia cosmovisión capitalista.
Dulce María Beatriz Candia, Noelia Carolina Romero y Agostina Vega son los nombres de las tres mujeres víctimas de femicidio que, durante las jornadas previas a la jornada del Ni Una Menos, se añaden a una lista demasiado larga de personas asesinadas por ser mujeres, identidades feminizadas y disidenencias. Tal como sucede habitualmente, también en estos casos, se repite un patrón que es conocido: el Estado que debió actuar, estuvo ausente.
Nada de esto es casual porque las herramientas estatales están en manos de un gobierno que ni bien asumió dio de baja el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, avanza en esta misma línea sobre la Ley de Identidad de Género cuando recorta drásticamente los recursos necesarios para su implementación y hace lo propio contra la Ley de Educación Sexual Integral y la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Mientras que en el marco de su batalla cultural, modificó la terminología oficial al sustituir conceptos como “violencia de género” por “violencia intrafamiliar” y destila machismo y homofobia en sus declaraciones públicas, comenzando por el presidente, al tiempo que desde su esquema de propaladoras massmediáticas y redes sociales se impone una lógica cosificante hacia las mujeres.
Por citar apenas un par de ejemplos paradigmáticos de la aplicación de la motosierra sobre áreas orientadas al acompañamiento de las víctimas y a la prevención y la erradicación de la violencia de género, ahí está el desfinanciamiento sistemático del Programa Acompañar, destinado a prestar asistencia a mujeres y diversidades que se encuentran en zona de riesgo, o lo que sucede con la Línea 144. Esta línea telefónica se creó para ser la primera trinchera ante casos de violencia de género y merced a la Presidencia Milei fue transformada en una suerte de servicio genérico que debe atender cualquier situación de violencia con cada vez menos personal, lo que sobrecarga su actividad y dificulta su funcionamiento. La caída presupuestaria que experimentó este servicio Ni bien Milei asumió la presidencia fue del 64 por ciento. En tanto que la reducción del presupuesto en políticas de género para el presupuesto 2026 alcanza los 90 puntos porcentuales.
Sin embargo, el gobierno nacional se apresuró a celebrar el reciente anuncio del Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema, que señaló que durante 2025 hubo una disminución de este tipo de crímenes del doce por ciento. Lo que omite La Rosada es que, tal como lo puntualizó la Ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, las estadíaticas que arroja ese registro se explican principalmente a raíz de la baja que hubo dentro del territorio bonaerense donde, a diferencia de lo que pasa en el orden nacional, sí se sostienen las políticas de género que Javier Milei se empeña en destruir.
Pero no se trata sólo de eso. “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos” es la principal consigna con la que se va a volver a marchar en la jornada de hoy miércoles 3 de junio, en lo que representa un mensaje más que elocuente que habla de que no se puede desvincular el femicidio del patriarcado, que es uno de los pilares fundamentales de la propia cosmovisión capitalista. En esa misma dirección aparece otra de las reivindicaciones centrales acordadas para hoy por el espacio Ni Una Menos: “Transfeminismos para derrotar a Milei, el FMI y sus cómplices”. Desde el movimiento transfeminista se deja claro que este sistema oprime, explota y somete con el sobrendeudamiento como una de sus principales herramientas de dominación.
Con Flor como bandera
Rebeca Barberán, integrante del Comité Central del Partido Comunista y de su Comisión de Géneros, recalcó desde Misiones que once años después de su primera edición, el Ni Una Menos se preparó con la realización de asambleas en todo el país “para que el 3J podamos volver a copar las calles en medio de un contexto absolutamente complejo en el plano internacional y en el nacional, al que nuestro movimiento no es ajeno”. A la vez, reflexionó que “nos interpela el retroceso en derechos y el ataque sistemático que vemos hacia las mujeres y hacia las identidades feminizadas y disidentes”, así como “la gran complejidad que estamos viviendo en el marco de lo político y económico que afecta a todo nuestro pueblo”.
Por otra parte, subrayó que “una de las definiciones que tenemos como Partido y como Corriente Lohana Berkins, tiene que ver con lograr que el 3J sea una jornada que no esté aislada del resto de las luchas”, por lo que “siempre intentamos que todos los sectores confluyan como un solo puño, y por eso la idea es sumarnos a la jornadas de los miércoles de los jubilados que tan fuerte vienen luchando y tan apaleados son, donde también hay un componente muy fuerte de feminización de las violencias”.
De ahí que “la idea sea poder aportar a esa confluencia entre nuestra lucha como mujeres y disidencias, con la que manifiestan los jubilados para hacer un gran reclamo que se escuche en todo el país y sume a la tarea de acabar con este gobierno nacional que, por sus características, cada vez se acerca más a ser un gobierno fascista”.
Lo dicho por Rebeca Barberán no deja dudas. La jornada del Ni Una Menos se presenta también como un momento propicio para aportar a la articulación de las luchas, algo en lo que el colectivo de mujeres y disidencias tiene un papel central, tal como pasó hace una década atrás, cuando salió a las calles para enfrentar la violencia machista pero también el ajuste que por entonces ponía en práctica el gobierno encabezado por Mauricio Macri.
“Si recordamos el primer paro que se hizo en esos años, fue el de las mujeres”, indicó la integrante de la Comisión de Géneros del PC y añadió que en su provincia “ha sido el colectivo de mujeres quien ha organizado y participado de todas las luchas: el 24 de marzo y las marchas federales, todo lo que expresa la resistencia tiene un impulso inicial en el colectivo de mujeres”. Y remarcó que desde el movimiento feminista “nos interpelamos cómo articular con el resto de los sectores, siempre planteándonos poder llevar la discusión más allá de lo sectorial, que también es muy importante”, ya que, recordó, “el Ni una Menos nació de un grito contra los femicidios y eso continúa vigente”.
En este sentido, hizo hincapié en que “como comunistas sabemos muy bien de qué hablamos cuando decimos femicidio, porque tenemos a nuestra camarada Florencia Gómez que fue asesinada por sus luchas, víctima de un crimen de odio hacia nuestro género”. Desde el 12 de octubre de 2020 el femicidio de Florencia Gómez Pouillastrou perpetrado en la localidad santafecina de San Jorge permanece impune.
A casi seis años la causa está parada. Florencia llevaba a cabo un papel militante en la Federación Juvenil Comunista que desde el que se plantó contra las mafias que digitan los hilos de la trata y el sistema prostituyente que se enseñorea en buena parte del territorio santafecino, particularmente en San Jorge. Pese a esto, el Poder Judicial impide que el Partido Comunista se presente como querellante en la causa abierta por este terrible crimen.
Por eso es que la demanda de justicia para Florencia va a volver a ser una de las banderas con las que hoy marcharán el PC, la FJC y la Corriente Lohana Berkins en todo el país.
“Florencia misma, en una de sus intervenciones políticas marchó por en el Ni una Menos, estuvo presente en estas gestas y ahora Flor es bandera, es parte de nuestra lucha y ejemplo que señala hacia dónde debemos seguir”, subrayó Rebeca Barberán y sostuvo que “las compañeras de nuestro movimiento, particularmente nuestras camaradas, siempre tenemos presente que es preciso articular las luchas, eso es un valor positivo que tenemos; esa conciencia y la conciencia anticapitalista están presentes siempre en todas nuestras actividades”.
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