Se agrava la situación de alrededor de mil trabajadores de la planta “La China” perteneciente a esta corporación avícola, en Concepción del Uruguay, que no cobran desde hace casi dos meses. Marchas, ollas populares y un corte de ruta sacaron nuevamente el conflicto a las calles.
Los trabajadores de la planta “La China” que Granja Tres Arroyos posee en Concepción del Uruguay recibieron un nuevo golpe cuando, la semana pasada, la patronal decidió cerrar el portón. De esta forma se van convirtiendo en una terrible certeza los rumores de despidos. El clima de incertidumbre se viene acentuando para ellos y para el resto de los operarios de esta firma desde poco tiempo después de iniciado el mandato presidencial de Javier Milei. En este período se sucedieron sistemáticamente en la empresa despidos y retrasos en el pago de salarios, algo que en la actualidad ya suma más de tres quincenas.
Lo cierto es que en medio de un mercado interno que languidece a raíz de la drástica caída en el poder adquisitvo y la apertura indiscriminada de importaciones que promueve el modelo económico de Milei y Toto Caputo, el universo del capital se ve envalentonado también por una reforma laboral que, entre otras arbitrariedades y bajo la fachada de una “modernización”, fomenta que los patrones despidan operarios sabiendo que a la vuelta de la esquina van a poder volver a contratar bajo formas más abusivas que las que ya había.
Con este telón de fondo, el caso de Granja Tres Arroyos no es una excepción y entonces, una patronal que se la llevó con pala durante épocas más favorables para la industria local, ahora descarga sobre los trabajadores el peso de una crisis que la tiene como parte responsable. Fiel a la lógica que imponen las relaciones capitalistas, después de privatizar ganancias Tres Arroyos ahora solcializa pérdidas.
“Lamentablemente se confirmó el rumor de que esta planta iba a cerrar y la patronal dio ese paso”, señaló el operario del frigorífico de Tres Arroyos y militante de la Corriente Nacional Agustín Tosco de Entre Ríos Eduardo Ramírez, quien recordó que durante las últimas jornadas la cosa iba de mal en peor y por eso “veníamos con una medida de fuerza consistente en trabajo a desgano”. En tales condiciones, reconoció que “algo se faenaba pero dejaron de pagarnos y entonces el paro fue total, porque ya nos deben desde la segunda quincena de abril ademas de mayo”.
En este contexto, la patronal primero intentó dividir la resistencia abonándoles lo adeudado sólo a algunos pocos trabajadores, pero poco después y sin previo aviso cerró la planta uruguayense La China. “Todo se fue agravando por la falta de pago y una semana atrás cerraron la puerta por tiempo indeterminado de esta planta sin dar ninguna explicación. Hubo intentos por parte del sindicato de reunirse con la patronal, pero en ninguno de los casos tuvieron respuesta porque ni siquiera habilitaron una instancia de diálogo”, comentó Ramírez a Nuestra Propuesta.
Con las negociaciones clausuradas por parte de este monoplio aviar, ya hubo presentaciones judiciales y una gestión ante el jefe comunal local José Lauritto, además de una movilización y un corte de ruta, medidas que permitieron sacar el conflicto nuevamente a las calles uruguayenses. También se organizó una jornada solidaria, con colecta y una olla popular para asistir a los operarios que se encuentran en una situación cada día más acuciante.
Se trata de manifestaciones de solidaridad de clase indispensables, porque para la mayoría de los trabajadores de Tres Arroyos la cosa es verdaderamente crítica, ya que viven de sueldos magros que encima llevan varias quincenas de retraso y la amenaza de más despidos se vuelve concreta. Desde el inicio de este conflicto ya son alrededor de mil los obreros que se han quedado en la calle. “El intendente se comprometió a hacer gestiones que hasta ahora no rindieron fruto alguno”, indicó Ramírez e insistió con que la patronal “no quiere hablar, nos debe quincenas, hay cuotas alimentarias impagas y mucha gente no tiene otros ingresos, así que las deudas se acumulan y muchos no saben cómo subsistir”.
El militante de la CoNAT de Entre Ríos fue explícito al hacer hincapié en que se trata de un reclamo por demás legítimo: “queremos que se nos paguen nuestros salarios, las cuotas alimentarias y las vacaciones que nos siguen adeudando, pero la respuesta es el silencio, más deudas y más despidos”. Como conclusión, advirtió que nada de esto sería posible sin el contexto que les brindan a los abusos patronales las políticas económicas y la legislación laboral del gobierno nacional, con la complicidad legislativa de diputados y senadores que responden al gobernador de su provincia, el porteño Rogelio Frigerio.
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