Así lo denuncia la familia de Pablo Grillo al advertir que la Federal oculta el registro de la transcripción de los audios de la tarde del 12 de marzo de 2025 en la zona del Congreso, donde casi asesinan al fotorreportero.
La familia de Pablo Grillo denunció que el Estado busca encubrir al gendarme Héctor Jesús Guerrero, que como se recordará es quien el 12 de marzo de 2025 disparó a la cabeza del fotorreportero que estaba cubriendo una jornada de protestas de los trabajadores jubilados, pensionados y adultos mayores. Aquel disparo le provocó una herida que puso en riesgo su vida y por la que, aún hoy, tiene graves secuelas.
Al respecto, la abogada de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH) que patrocina a la familia Grillo, Claudia Cesaroni, puntualizó que la Policía Federal eliminó el registro de la transcripción de los audios del operativo represivo que se desplegó esa tarde, por lo que exigió que el Estado actúe con la transparencia que se requiere para poder avanzar en el esclarecimiento del caso.
Este material eliminado resulta fundamental no sólo para establecer la responsabilidad penal que le cabe a Guerrero, sino también para la reconstrucción del accionar de la cadena de mandos y, por lo tanto, para llegar a dilucidar también las responsabilidades penales que les corresponden a quienes están más arriba y ordenaron la brutal represión que a punto estuvo de acabar con la vida de Grillo, cuando recibió el disparo a quemarropas de una bala de gas lacrimógeno en su cabeza.
Por medio de un comunicado difundido por la familia Grillo, se advierte sobre esta situación y se detalla que le habían solicitado a la Policía Federal que presentara la transcripción de las comunicaciones entre las fuerzas desplegadas el miércoles 12 de marzo de 2025 en la zona del Congreso y sus adyacencias. Aunque la semana pasada fueron entregadas alrededor de seiscientas páginas de documentación, se hizo hincapié en que esos archivos se encontraban adulterados, ya que omitían la transcripción de los audios de los efectivos policiales en el momento exacto en el que Pablo recibió el criminal disparo.
Sobre esto, Cesaroni fue clara cuando por medio de su cuenta en la red social X, subrayó que “justo pero justo falta una hora, la que va entre las 17 y las 17.59. O sea, la hora en la que justo el gendarme Héctor Jesús Guerrero le metió una granada en la cabeza a Pablo Grillo”. La abogada de la LADH sostuvo además que esta manipulación de las pruebas se trata de “una muestra de descaro, de provocación y de caradurez”.
En la misma sintonía, la familia Grillo hizo público que “el dolor inmenso” que atraviesa “por el brutal ataque a Pablo”, ahora se ve “agravado por una sombra terrible: la de la mentira, la opacidad y el encubrimiento por parte del Estado”, tras lo cual añadió que “como ciudadanos comunes, sabemos que en una fuerza de seguridad federal de este nivel, un ‘error’ de esta magnitud no es casualidad. Las horas no se pierden solas”. Así las cosas, denunció la familia, que los agentes que respondían a la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich “ocultan evidencia clave”.
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