Ya se reconoce que son cerca de cien las personas muertas al intentar ingresar desde Marruecos a Ceuta ¿Qué tienen que ver con todo esto Israel y EE.UU.? ¿Un pase de factura de Mohamed VI para Pedro Sánchez? “La crisis migratoria es utilizada por la derecha y la extrema derecha del PP y Vox, con la colaboración de la extrema derecha europea” advirtió el titular del PCE, Enrique Santiago. La película de esta realidad muestra escenas terribles y los informes oficiales que se van conociendo las avalan. Los datos provisorios al cierre de esta edición indican que más de noventa personas fallecieron intentando ingresar por mar a Ceuta, enclave español ubicado en el norte de África, en una estampida que en pocos días protagonizaron no menos de cincuenta mil migrantes que se trasladaron en camiones hasta la zona limítrofe y nadaron por el Mediterráneo, subieron a balsas o cruzaron de a pie el paso del espigón del Tarajal, después de que el Reino de Marruecos levantara las barreras fronterizas. Para dimensionar la crisis migratoria que significa este hecho, hay que tomar en cuenta que la población de la ciudad de Ceuta es de poco más de ochenta mil habitantes. En este marco, el Tribunal Supremo de España dictó un fallo en el que establece que se puede rechazar a quienes hayan entrado de a pie superando las vallas terrestres, pero no así a los que lo hicieron o lo hagan superando la escollera emplazada en aguas del Mediterráneo. La gran mayoría de las personas migrantes que ingresó en los últimos días a este territorio africano que forma parte del Reino de España, sin embargo, ya regresó a al Reino de Marruecos, mientras que un número muy reducido logró llegar a la península española. Queda claro que en todo esto subyace una situación de fondo vinculada al pasado y el presente colonialista de Europa en África. Los procesos de liberación iniciados en el continente africano en las décadas posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial quedaron inconclusos. Potencias coloniales como Francia, Gran Bretaña y Bélgica continúan ejerciendo altos niveles de dominación neocolonial por medio de empresas establecidas en sus antiguas colonias, fundamentalmente vinculadas a la minería y a otras actividades extractivistas. Este expolio se sigue sintiendo con fuerza en buena parte del territorio magrebí, el Sahel y la zona subsahariana; con la excepción de Burkina Faso, gracias la nacionalización de sus recursos naturales ordenada por el presidente Ibrahim Taoré. La inestabilidad política, la falta de oportunidades, las guerras y las hambrunas son consecuencia de la imposición de ese régimen neocolonial y están en el origen de situaciones como las que, ahora mismo, se vive en Ceuta. Pero en este caso en particular hay otros factores que no pueden soslayarse y es ahí donde aparece el creciente papel que como socio privilegiado de Estados Unidos e Israel viene jugando el Reino de Marruecos, que sigue ocupando más de dos tercios del Sahara Occidental y se niega a reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). En los últimos años, Rabat profundizó su alineamiento a Tel Aviv y Washington. Como ejemplo ilustrativo de ello, prácticamente en simultáneo al cruce de decenas de miles de sus compatriotas a Ceuta, el monarca Mohamed VI inauguraba la autopista “Donald Trump” en la zona del Sahara Occidental. A la hora de comprender este trasfondo, tampoco se puede dejar de mirar el vínculo empresarial que asocia a las casas Reales de Marruecos y España, que en 1976 se retiró sin el consentimiento de la ONU de los “Acuerdos de Madrid”, tratado internacional que la tenía como administradora del Sahara Occidental, algo que hizo sin haber transferido previamente la soberanía sobre estos territorios a la RASD. Además, la Unión Europea, que integra España, viene afianzando sus lazos con Marruecos por medio de acuerdos comerciales que incluyen aranceles preferenciales para este Reino africano en productos derivados de explotaciones agrícolas, pesqueras y de fosfato en territorios de la República Saharaui, que ocupa ilegal e ilegítimamente desde hace cincuenta años. Otro dato que vale mencionar es que hace apenas diez días el presidente español, Pedro Sánchez, y su par de la República Argelina Democrática y Popular, Abdelmadjid Tebboune, país que apoya el legítimo reclamo soberano de la RASD y su Frente Polisario, se encontraron en Argel para protagonizar un encuentro que envió una clara señal que habla de un refuerzo de las relaciones políticas, económicas y de cooperación en el ámbito regional entre ambos gobiernos. En esa reunión se planteó la posibilidad de aumentar las compras de gas argelino por parte de España en un contexto global en el que la situación de Asia Occidental, con la República Islámica de Irán resistiendo a los ataques de los regímenes de Trump y Netanyahu, vuelve crítico el suministro de ese fluido. Pero esto no es todo. “Eso seremos nosotros en tres años si el bando equivocado llega al poder”, se apresuró a declarar Trump al referirse a las próximas elecciones presidenciales en su país, previstas para noviembre de 2028, y en alusión a lo que sucede en Ceuta. En tanto que añadió, como parte de su cruzada antimigratoria, que Estados Unidos se plantea “acciones para defender a los estadounidenses en el país y en el extranjero de esta amenaza”. De este modo, devolvió el golpe que Sánchez le propinara al manifestar en reiteradas ocasiones sus críticas al accionar del ICE. Al mismo tiempo, volvió a ubicarse como el líder global de la “batalla cultural” que alienta la ultraderecha y que en España tiene intérpretes claros en el Partido Popular y fundamentalmente en Vox, desde donde Santiago Abascal aseveró que quienes nadaron hasta el enclave de Ceuta “son hombres en edad militar llamados por el Gobierno corrupto de Sánchez para que asalten nuestras fronteras y después deambulen por las calles de España diciendo Viva Pedro Sánchez”. El líder de Vox, y amigo de Javier Milei, calificó a Sánchez como “jefe de una mafia” que actúa “desesperadamente para mantenerse en el poder”. Este trágico episodio, en definitiva, permite visibilizar una crisis humanitaria profunda que no es nueva y que tiende a agravarse al influjo del viraje hacia la ultraderecha que atraviesa a buena parte del planeta. Los procesos migratorios son una consecuencia directa del saqueo que, en esta etapa del desarrollo de su propia crisis, protagoniza el sistema capitalista, en la que crecen exponencialmente las asimetrías y la desigualdad entre regiones y personas. El PCE fija postura “Marruecos y la extrema derecha manejan la migración marroquí para sus intereses políticos”, advirtió el Secretario General del Partido Comunista de España (PCE), Enrique Santiago, quien además es portavoz de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados. Lo hizo a la hora de reflexionar sobre el origen del actual capítulo que atraviesa la emergencia migratoria en Ceuta, con episodios que también tuvieron su réplica, aunque en menor escala, en el enclave español de Melilla. Santiago añadió que a esto se suma “la situación de falta de derechos políticos y sociales” en Marruecos, donde reina un régimen autocrático en el que el poder político y religioso es desempeñado por el monarca y Príncipe de los Creyentes Mohamed VI, y donde aumentan “las malas condiciones de vida de su población”. La entrada masiva de decenas miles de personas en Ceuta “ha sido permitida por las autoridades marroquíes, quienes en la práctica han dejado abiertas las fronteras”, subrayó el titular del PCE y recordó que algo similar pasó en mayo de 2021 cuando Marruecos dejó entrar en esa ciudad a casi diez mil personas “como represalia por la atención médica dada por España a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática”. También recordó que Marruecos constituye “un firme aliado de EE.UU. y de Israel, países que por distintos motivos relacionados con las posiciones en política internacional adoptadas por nuestro gobierno de coalición -rechazo al rearme, Palestina, bases de EE.UU. en España-, manifiestan clara hostilidad a España”. En este sentido, destacó que Israel “está dando apoyo militar y tecnológico directo a Marruecos en la guerra de este país contra el Frente Polisario y la República Árabe Saharaui Democrática”. A partir de la sentencia del Tribunal Supremo español los sistemas de acogida para solicitantes de asilo y migrantes en Ceuta comenzaron a colapsar, por lo cual el gobierno de esa ciudad autónoma propuso, entre otras medidas, el refuerzo de las fuerzas policiales en sus fronteras, la habilitación de recursos extraordinarios de acogida y la aceleración de los mecanismos legales disponibles para favorecer las salidas desde el enclave hacia la península, para que los migrantes puedan ser recibidos en los dispositivos existentes en las distintas comunidades españolas. “Las propuestas del Gobierno de Ceuta deben ser apoyadas solidariamente tanto por el Gobierno de España como por los gobiernos de las comunidades autónomas, que tienen competencias y recursos puestos a su disposición por el Estado, para hacerse cargo de niños y niñas extranjeros no acompañados”, recalcó Santiago. Al mismo tiempo, alertó que Marruecos “utiliza a migrantes y menores no acompañados como moneda de cambio para presionar al Gobierno español y conseguir sus objetivos”. Por lo que insistió con que “cualquier solución a esta crisis política exige respetar los derechos humanos de todas las personas migrantes o solicitantes de protección internacional, conforme establece la legislación española, europea e internacional”. Por otra parte, y tras recordar que las de Melilla y Ceuta son las únicas fronteras terrestres del sur de la Unión Europea, el titular del PCE hizo hincapié en que “los recursos políticos, económicos y sociales de la Unión deben ser puestos a disposición de las necesidades del Gobierno de España y de las distintas administraciones del Estado que intervengan en la solución de esta crisis”. Mientras que también puntualizó que resulta preciso conservar la calma frente a las provocaciones. “La actual crisis migratoria está siendo utilizada por la derecha y la extrema derecha españolas, el PP y Vox, con la colaboración de la extrema derecha europea”. Esta denuncia del dirigente comunista español alcanza a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien ordenó el cierre de las fronteras con España y suspendió unilateralmente el espacio Schengen, que es el que garantiza la libre circulación entre estados miembros de la UE. Se trata de “fuerzas políticas que están siendo funcionales a la provocación de Marruecos para intentar debilitar al gobierno español”, sentenció Enrique Santiago y subrayó que “contrariamente al discurso de la extrema derecha europea y española, no existe relación alguna entre el proceso de regularización de personas extranjeras en nuestro país que concluyó en junio y la actual crisis migratoria en Ceuta originada por la sentencia del Tribunal Supremo”. En este escenario de crisis humanitaria, insistió en remarcar el repudio del PCE a “la especialmente rechazable posición de Vox”, que se presenta “claramente supeditada a los intereses de los Estados Unidos y de Israel y es absolutamente connivente con el régimen autoritario de Marruecos”.
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