Internacional

La crisis migratoria de Ceuta

La crisis migratoria de Ceuta
05 de Agosto de 2026

Sobre el contexto en el que se inscribe  la reciente crisis humanitaria que tuvo lugar en Ceuta,  con decenas de miles de migrantes cruzando la frontera desde Marruecos y más de un centenar de víctimas confirmadas, reflexiona en la siguiente columna para Nuestra Propuesta Isidro Páez, dirigente del Partido Comunista de España en Argentina. 

Se vincula esta crisis directamente con la visita de Pedro Sánchez a Argelia el pasado 20 de julio de 2026. Madrid aseguraba así un aumento del 15% en importación de gas natural y estrechar lazos con el rival histórico de Rabat, un conflicto que Marruecos ha respondido utilizando la frontera como válvula de presión

España sufre una pinza diplomática de Rabat, Tel Aviv y el Capitolio por alejarse del bloque occidental y buscar autonomía energética con gas argelino. Es el 'precio inmediato' que Netanyahu prometió en abril por liderar el bloque pro-Palestina, vetar armas a Israel y prohibir el uso de las bases de Rota y Morón contra Irán.

Para entender la feroz respuesta alauí, cabe analizar el rol de los Acuerdos de Abraham en esta arquitectura geopolítica. Impulsados por Washington, estos tratados sellaron una alianza entre Israel y monarquías árabes. En Marruecos, el pacto restableció relaciones diplomáticas con Tel Aviv a cambio del aval estadounidense a su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Así, Israel opera como socio represivo de Rabat, proveyéndole tecnología de espionaje, drones y asesoría de inteligencia para consolidar el control sobre el pueblo saharaui.

Marruecos, gendarme del capital transnacional, utiliza a sus clases desposeídas como herramienta de extorsión política. Al regular la miseria en la frontera, la monarquía alauí busca presionar a España para que ceda y se alinee con los Acuerdos de Abraham respecto a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

La ofensiva de Rabat también es institucional. Marruecos recurre al lobby en Bruselas a través de la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI) y su embajada, contratando por hasta 600.000 € a la consultora Acento —integrada por destacados políticos del PP y PSOE— para defender sus intereses agrícolas, pesqueros y de soberanía sobre el Sáhara ante la UE.

En Washington, el cerco se completa: Michael Rubin (asesor de Marco Rubio) plantea que Ceuta y Melilla no deben estar protegidas por la OTAN. Paralelamente, los legisladores Lindsey Graham y Mario Diaz-Balart sugieren trasladar las bases de EE. UU. a Marruecos.

El suceso expone la vulnerabilidad de las fronteras de la UE y el espacio Schengen ante la migración como presión política, evidenciando las contradicciones de su aparato coercitivo. Para el materialismo histórico, la función estructural de las fuerzas armadas —núcleo del monopolio de la violencia estatal— es defender las fronteras de la acumulación del capital bajo una retórica "humanitaria". En esta guerra híbrida, el despliegue militar demuestra que la gestión policial ya no basta para contener la presión material de la periferia

El materialismo histórico critica la respuesta institucional y advierte que integrar laboralmente a los migrantes mediante subcontratación solo institucionaliza la explotación de este ejército industrial de reserva.

Quedan así expuestas las contradicciones capitalistas y la persistencia de enclaves coloniales que usan poblaciones desplazadas como moneda de cambio geopolítica. Los Estados no ven a los migrantes como sujetos de derecho, sino como capital variable excedente. El despliegue militar y las devoluciones masivas reflejan la violencia institucional de la "Europa fortaleza" frente al saqueo en la periferia de África

2026 | Partido Comunista de la Argentina. Rosario