Internacional

Aspectos del Marco Estratégico

Aspectos del Marco Estratégico
05 de Agosto de 2026

La crisis del sistema capitalista y el declive de Estados Unidos como potencia hegemónica desestabilizan el sistema mundo mientras se va reconfigruando un nuevo orden global.  Por Rubén Darío Guzzetti (*)

El mayor desafío, en 500 años, que sufren los factores de poder (Fondos de Inversión, Empresas Tecnológicas, Calificadoras de Riesgo, Grandes Bancos, Lobbies, Complejo Militar Industrial y Financiero) los pone en estado de pánico y desesperación.
Se tensa la relación entre el núcleo central del poder de Occidente (EE.UU.) con sus ex aliados (UE, monarquías de golfo, Japón, Corea del Sur, etc.) y se profundiza el saqueo de la periferia comenzando a levantar la reacción de los pueblos.

Se observa una acelerada y profunda crisis en el interior de los países líderes de Occidente: EEUU, Gran Bretaña y las principales potencias de la Unión Europea, con tendencias a proliferar proyectos de ultraderecha. Esto convive también con algunos gobiernos locales reformistas, como los casos Nueva York y Nueva Jersey. La evolución de la situación social, económica y política en el centro del imperio es un factor a seguir con suma atención.

La situación mundial es extremadamente grave. Estamos atravesando una guerra existencial para varios estados, como Israel, Rusia, Irán, Ucrania, pero también para la continuidad de la dominación hegemónica de Occidente, para el  privilegio del que gozó durante siglos la Europa colonizadora y la maquinaria mafiosa y corrupta de la burocracia capitalista. Es decir, hay mucho en juego. Por lo cual, a veces observamos decisiones aparentemente incoherentes. En este sentido es oportuno destacar que dentro de las clases dominantes occidentales hay sectores con relativo poder cuyas reacciones no responden a una media racional. 

Lo cierto es que las potencias occidentales han perdido el liderazgo, que mantuvieron durante siglos  en varios ámbitos que determinan el poder: económico, financiero, productivo, en la mayoría de las tecnologías críticas, en el desarrollo de armas convencionales y en las expectativas y esperanzas de los pueblos. Occidente dejó de ser el faro de la humanidad. Ahora solo puede ofrecer caos, guerras, sufrimiento, genocidios y un maltusianismo social multidimensional. Y los pueblos lo perciben y lo sufren.

Una estrategia priorizada es el caos, cuando no puede dominar, y provocar guerras para desestabilizar y sacar ventajas a costa de la sangre de los pueblos, mientras un puñado de empresas trasnacionales continúa enriqueciéndose con especulaciones bursátiles, manipulaciones de mercados y maniobras comerciales.

Conflictos abiertos

Rusia-Ucrania-OTAN

Luego de la disolución de la URSS las potencias occidentales desempolvaron el viejo sueño de desmembrar y repartirse el botín de las riquezas de la gran Rusia. Ucrania fue el país elegido para la tarea. Por sus pasados vínculos con el nazismo, por su desarrollo industrial, su producción agropecuaria, su frontera e historia con Rusia y los lazos sociales entre ambos países. Occidente hizo varios intentos para ubicar al frente de Ucrania un gobierno que se preste a provocar al vecino. Intentó con una “Revolución de Colores” en 2004 y fracasó, pero en 2014 logró su objetivo con el golpe del Maidan (principal plaza de Kiev). A partir de ese momento se desata una feroz represión contra los sectores que se opusieron al golpe. Crimea resiste y rápidamente mediante un referéndum se incorpora a la Federación de Rusia. Luego sobrevinieron 8 años de desgarradora guerra desigual entre las fuerzas armadas ucranianas y las milicias populares del Donbas (región del este de Ucrania con población de cultura e idioma rusos), con un saldo de 15.000 muertos.

El 22 de febrero de 2022, luego de consultas populares las provincias de Lugansk y Donetsk, estas provincias se incorporan a la Federación de Rusia y dos días más tarde el Kremlin inicia la Operación Militar Especial para proteger a la población incorporada y expulsar a las tropas de Kiev. Muy pronto el conflicto dejó de ser entre dos países vecinos y hermanos y pasó a ser continental.

Rusia enfrenta a la OTAN. Pasaron varios intentos para lograr una salida negociada (Minsk I y II, Estambul, etc.) pero las potencias occidentales tenían una decisión tomada: derrotar y desmembrar al país eslavo. Después de cuatro años y medio de guerra, Rusia avanza, lenta pero sostenidamente, en el frente militar, controla el 80% del Donbas y la “Nueva Rusia”, sumándole la región de Jerson y Zaporozhie, cerca la localidad de Odesa, cortándole la salida al Mar Negro a Ucrania. Esta responde junto a la OTAN con actos terroristas dentro de Rusia.

El Kremlin comienza a estar presionado. No quiere escalar pero tampoco puede dejar de responder. Consulta permanentemente con Beijing, hasta donde, cómo, cuándo responder. Rusia intento no romper lanzas con EEUU y salvar la conversación de Anchorage en Alaska en agosto de 2025 entre los presidentes Putin y Trump, lo cual hoy parece una tarea casi imposible.

El conflicto de Ucrania-OTAN contra Rusia, forzado y provocado por EE.UU., Reino Unido y Europa se ha convertido en una disputa de alta peligrosidad que podría escalar a una guerra nuclear.

Guerra de EEUU-Israel contra Irán

El ejemplo de Irán es de enorme trascendencia. Luego de la guerra de 12 días en junio de 2025 nuevamente EE.UU. e Israel intentaron, el 28 de febrero de este año, decapitar el gobierno iraní asesinando a su líder,  a su familia y bombardeando un colegio matando a 168 niñas, entre otros crímenes. Fracasaron en sus objetivos estratégicos. Hoy EE.UU. está empantanado y desembarcar con una invasión terrestre es casi imposible. Entre las opciones que tiene aparecen la de respetar el MoU (Memorándum de Entendimiento firmado por Trump en el Palacio Versalles el 17 de junio y a los pocos días vulnerado por EE.UU. e Israel), una capitulación o hasta, en el otro extremo, usar armas nucleares. Las monarquías del golfo presionaron muy fuertemente a Washington y frenaron un nuevo ataque previsto en estos días. Temen una demoledora represalia de Irán. Trump necesita hacer algo. Se le acercan las elecciones, tiene problemas adentro y creciente desaprobación, el flujo de “petrodólares” está casi interrumpido e Irán ejerce soberanía sobre el Estrecho de Ormuz mientras la deuda pública estadounidense crece ¿Quién le financiara el costo de todo esto?

La burbuja de las tecnológicas crece y amenaza con estallar, mientras China resulta indetenible y las grietas entre globalistas y americanistas no cierran.
Avanzan también las provocaciones y el rearme en el Pacífico Sur. Japón autoriza el despliegue militar, se fortalecen las bases militares de EE.UU. en Corea, se estimulan las provocaciones de Filipinas a la RPCh y se envalentona el fortín taiwanés.

Los inmigrantes, una herramienta para desestabilizar gobiernos, esta vez España

¿Porque Ceuta? España se opuso al uso de las bases militares de Rota y Morón para atacar Irán, se pronunció contra el genocidio en Palestina, recompuso relaciones con Argelia por el gas por un gasoducto directo Argelia-Europa sin pasar por Marruecos, se opone al 5% del presupuesto para el rearme de los países otanistas europeos. Había que disciplinarla. Entonces se usa a la monarquía asesina de Marruecos que prometió a la OTAN bases militares si recupera Ceuta y Melilla. 

Una estrategia

Toda la inteligencia de Occidente está puesta al servicio de intentar detener a China como sea. En lo militar por ahora no pueden intentarlo, sobre todo ante el fracaso de desmembrar a Rusia y someter a Irán. Por lo tanto, buscan asfixiar el flujo comercial de China controlando los nodos principales del transporte marítimo: controlan el Canal de Panamá, el Estrecho de Drake y las Islas Malvinas con paso a la Antártida, al tiempo que hacen acuerdos entre España y Gran Bretaña para lograr lo mismo en Gibraltar. Esos intentos también se enfocan en el canal de Suez-Estrecho Bab al Mandeb-Mar Rojo y, desde ya, en el Estrecho de Ormuz, donde lo tienen bien difícil; por lo cual van a ir con mucha fuerza para el Estrecho de Malaca, por donde circula el 70% del comercio de China.

Las cartas están echadas. Los decisores occidentales y sus gerentes administrativos (presidentes y primeros ministros) no tienen mucho tiempo: toda la energía está puesta en detener a los países emergentes y obstaculizar el crecimiento de sus organizaciones y asociaciones (BRICS, OCS, ASEAN+3, CELAC+China, RCEP, etc.). Para eso estrangulan a la periferia y exprimen a sus pueblos.

Europa está desnuda, carente de proyecto estratégico, sin producción, con energía de alto costo, envejecida, sometida a EE.UU. y sin poder competir con China, pero necesitándola.

En este proceso de reconfiguración global, América Latina y el Caribe se resisiten, pese a los avances de la ultraderecha a nivel continental, a ser el patio trasero de los yanquis. Nuestra América está dando y va a seguir dando pelea, a pesar de los gobiernos arrastrados de las oligarquías locales.
Estamos en presencia de una fenomenal lucha-batalla de clases mundial y de una crisis del sistema capitalista que explotó y masacró a la humanidad por más de cinco siglos. En este contexto es que surge y avanza un mundo policéntrico y multilateral.

Las potencias occidentales no van a ceder, porque eso iría en contra de su esencia de saqueo, acumulación y privilegio. Por ende no hay muchas opciones: guerra nuclear o lo que están intentando los gobiernos de los países emergentes (China, Rusia e Irán), ganar tiempo, desgastar y debilitar a un occidente en declive. Para en el mientras tanto superarlo ampliamente en varios terrenos y, llegado el momento, hacer que a los salvajes no les quede otra salida que sentarse a negociar para ser parte del nuevo mundo que viene.

Sin una nueva arquitectura financiera que termine con la especulación, que se ponga al servicio del crédito productivo y pugne por un nuevo acuerdo de seguridad colectivo no habrá paz ni desarrollo armónico de la sociedad global.

Pero a pesar de Occidente hay otro mundo que crece y se desarrolla. El todo no es Occidente. El presente es un momento peligroso y desgarrador pero a su vez nos ofrece una gran oportunidad para cambiar la historia. El enemigo lo sabe y lo percibe. Por eso está tan agresivo y salvaje.

Por primera vez una potencia mundial, China, desafía con éxito global al sistema capitalista. Ya es la primera economía mundial y está gobernada por el Partido Comunista. Por lo tanto, los pueblos sufridos de la periferia no debemos olvidar que las palabras de la Rosa Luxemburgo, “Socialismo o barbarie”, dejaron de ser una prospección para convertirse en una realidad tangible.

(*) Rubén Darío Guzzetti es director del IADEG (Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos), miembro del Área de Estudios de China del CEFMA (Centro de Formación Marxista Héctor  Agosti) e integrante del IDEAL (Instituto de Estudios de América Latina) de la CTA de los Trabajadores.

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