Contra los despidos, el ajuste y el recorte sistemático de la motosierra mileísta a la ciencia, la tecnología y la universidad, la comunidad científica se movilizó hoy en distintos puntos del país. En la jornada de lucha se dejó en claro que el fortalecimiento del área es fundamental para la defensa de la soberanía nacional y los derechos de nuestro pueblo.
Trabajadores de la ciencia y docentes universitarios se movilizaron hoy por todo el país en demanda de un presupuesto acorde a la importancia estratégica del sector y para exigir salarios dignos y que cesen los despidos. En la Ciudad de Buenos Aires, la cita fue en el Obelisco. Ahí estuvieron presentes la Corriente Liberación de Ciencia y Universidad, la CoNAT y el Partido Comunista para sumarse al reclamo conjunto que se hizo oír con fuerza: “Sin Ciencia no hay futuro”. Para la próxima semana se espera un masivo paro universitario para recordarle al gobierno nacional su obligación de cumplir de inmediato con lo estipulado en la Ley de Financiamiento Universitario.

Trabajadores de la CNEA, del CONICET, el INTA, el INTI, del Malbrán, del Servicio Meteorológico Nacional, entre otros organismos científicos que resisten al vaciamiento ordenado por el gobierno de Javier Milei para complacer al FMI y acentuar la entrega de nuestro desarrollo soberano, se manfestaron hoy en la Plaza de la República frente al obelisco porteño y por plazas y calles de todo nuestro territorio. La banderas y camisetas argentinas vistieron también esta marcha nacional, dándole una continuidad a la lucha soberanista que la semana pasada atravesó todo el país en repudio al proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y en defensa de la Patria.
Reproducimos a continuación el documento del conjunto de la comunidad científica leído esta tarde.
Sin ciencia no hay futuro
Hoy es un día histórico. Hoy nos encontramos los trabajadores y trabajadoras de INTI, INTA, CONICET, CNEA, de otros organismos de Ciencia y Técnica y de las Universidades de Argentina para decir BASTA. Basta de destrucción.
No hay recetas mágicas para que nuestro país crezca y se desarrolle. No hay que descubrir nuevamente la pólvora ni escuchar supuestas clases maestras de economistas que una y otra y una tercera vez más destruyen al país. La experiencia histórica y mundial demuestra que el camino posible para salir de la pobreza definitivamente es de la mano de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. Sólo así podremos los argentinos y argentinas vivir mejor.
En estos tres años, nuestro país ha ido en sentido opuesto: destruyendo lo que necesita cada vez más. Desde su asunción, en diciembre de 2023, el gobierno de Milei ha implementado una política de desmantelamiento y destrucción de las capacidades científicas y tecnológicas de la Argentina. No es un ajuste más. Nunca hubo una saña tan violenta y absurda como la de este gobierno contra el sistema científico-tecnológico y sus integrantes, como han denunciado recientemente 28 premios Nobel laureados y más de 3500 personalidades científicas de todo el mundo.
Los números lo dicen todo: en sólo 3 años de gobierno, la inversión nacional en la función Ciencia y Tecnología se redujo incumpliendo la Ley en más del 50%; pasando del 0.302% del PBI a 0.14%. No hay registros de valores menores a este en la historia argentina. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios y los mal llamados estipendios se encuentra entre el 30 y el 50%. El presupuesto de los organismos de CyT cayó brutalmente, con el caso emblemático de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), que fuera el corazón del financiamiento de proyectos, cuyo presupuesto es hoy 88.6 % menor. Una de las consecuencias es que los montos de sus becas se encuentran congelados desde hace más de dos años.
Disolvieron o reestructuraron organismos emblemáticos y fundamentales para nuestro país, como el Instituto Nacional del Cáncer, el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y el Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMET), la Dirección de Investigación en Salud (MINSalud), el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE); mientras que se centralizaron otros tales como el Instituto Nacional del Agua (INA), afectando seriamente su funcionamiento.
Redujeron sustancialmente la planta de trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y tecnológicas (CONICET), desarticulando tareas y grupos de investigación que se tardó décadas en generar. Solo en los últimos 4 meses enfrentamos un programa de retiros voluntarios en el INTA que redujo en un quinto su planta, más de 60 despidos en la CNEA, 120 despidos en el SMN y la negativa a dar prórroga a 375 becarios y becarias posdoctorales del CONICET que esperan los resultados del concurso de ingreso a la carrera de investigador. Ya llevamos 3 años esperando el alta de los más de 1.000 investigadores y técnicos admitidos a la carrera de investigador y de personal de apoyo del CONICET. Años de inversión perdida por un gobierno que busca destruir las capacidades estatales y el desarrollo nacional en todos los ámbitos.

El dramático recorte de fondos, los despidos y diversas acciones que han producido importantes pérdidas de personal se extiende a otros organismos, comprometiendo aspectos básicos de su funcionalidad, tales como la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (que hace 3 semanas se encuentra acéfala), la Fundación Miguel Lillo, Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el Instituto Nacional del Agua (INA), el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y la Administración de Parques Nacionales (APN). Todos hoy acá presentes.
Desde diciembre de 2023, Argentina ha perdido más de 6.400 trabajadores de Ciencia y Tecnología. Esto es alrededor de 8 puestos de trabajo por día.
La situación es terminal en las Universidades Nacionales, donde investigan y enseñan el 80% de los investigadores de CONICET del país. El gobierno lleva casi 10 meses (296 días) incumpliendo la Ley de Financiamiento Universitario, comprometiendo no solo el propio financiamiento de las Universidades Nacionales, sino también normas básicas que hacen a la vida republicana y democrática.
No es sólo recorte y destrucción lo que sufrimos. Es también violencia. Presenciamos hace pocos días la militarización de organismos como CNEA e INTI, la persecución en el SMN y la represión en el Polo Científico. Vivimos escenas que nos retrotraen a la Noche de los Bastones Largos. En la Comisión Nacional de Energía Atómica pasamos de soñar con construir reactores nucleares nacionales a recibir palazos. Esto no es un país normal, no creamos que lo es.
Presidente Milei, acá estamos reunidos todos y todas, los supuestos terroristas que usamos pipetas, libros y tizas como armas, y la palabra y la expresión en la calle como único escudo y protección. No van a poder con nosotros. Aquí estaremos defendiendo la actividad científica, el presupuesto necesario para sostenerla, nuestros salarios y a nuestros compañeros y compañeras que la hacen posible. Aquí estaremos, defendiendo la patria siempre.
2026 | Partido Comunista de la Argentina. Rosario