Avanza la desregulación para la venta de remedios. “Son medicamentos que tienen efectos colaterales muy importantes”, advirtió el médico Jorge Kohen y lamentó que el gobierno de Milei los esté conviertiendo “en una mera mercancía, un bien de uso en el mercado que se transa libremente”.
“Estamos preocupados por esta catarata de desregulaciones que tienen un impacto severo en toda la sociedad y, en particular, en la salud”, señaló desde el Partido Comunista de Santa Fe el Médico del Trabajo y doctor de posgrado en las universidades nacionales de Cuyo y del Comahue, Jorge Kohen. Esta advertencia la hizo al referirse a la decisión que el gobierno nacional instrumentó por medio de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), de autorizar la venta libre de diez grupos de medicamentos donde, entre una larga lista, se incluye a remedios para problemas digestivos, descongestivos, antihistamínicos, mucolíticos, antiparasitarios, antoconvusionantes, antihistamínicos y productos oftalmológicos.
Al respecto, Kohen marcó que esto tiene un impacto peligroso en términos sanitarios, ya que “son medicamentos que poseen efectos colaterales muy importantes” y que van a poder expenderse “sin tener la receta del médico, que es la que recibe el farmacéutico idóneo para administrarlos, tal como sucede hasta ahora”. Ese procedimiento, explicó en diálogo con NP, “garantiza la trazabilidad, que es lo que permite saber quién lo consume y que fue adquirido de una manera segura”.
Por lo tanto, lamentó que con esta desregulación se fomenta “una inducción a la automedicación, porque ya ni siquiera va a ser preciso el consejo del farmacéutico, que es un profesional idóneo, preparado en las universidades”. Al mismo tiempo esta iniciativa mileísta, deja librada al mercado la conformación del precio de los remedios, ya que “al desregularlos también se los convierte en una mera mercancía, un bien de uso en el mercado que se transa libremente”.
De esta manera “son las grandes corporaciones farmacológicas, es decir, los grandes laboratorios y principalmente los de origen extranjero, que tienen más capacidad, las que van a imponer el precio de los medicamentos”. Los remedios que se incluyen en esta nómina anunciada por la Anmat pasan a ser considerados de venta libre, por lo cual dejan de tener la habitual cobertura que brindan las obras sociales, lo que acaba por encarecer su precio, ya que pierden los descuentos conveniados.
Queda claro que esta es una resolución diseñada a la medida de la industria farmacéutica, fundamentalmente de los laboratorios transnacionales. En simultáneo, apunta decididamente a perjudicar al pueblo, que va a tener que pagar más caros medicamentos cuya trazabilidad se va a diluir y, por ende, también lo hará la garantía de que sean seguros. Esto que lisa y llanamente puede ser jugar a la ruleta rusa va a traer, tarde o temprano, un impacto negativo en el sistema público, universal y gratuito de salud, que es donde se van a tener que atender quienes paguen las consecuencias de todo este descalabro.
“La medida tiene un trasfondo político y económico y forma parte de una línea consecuente de las políticas neoliberales que, en todos los casos, causan un daño a la salud pública”, denunció Kohen y recordó que “esta desregulación se da en un momento en el que está muy presente el tema del fentanilo contaminado”, que involucró a ampollas inyectables de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo, algo “que hace muy poquito provocó 114 muertes acreditadas judicialmente y 49 personas que pudieron sobrevivir con secuelas”. En el marco de esa causa, el juez Ernestro Kreplak, a cargo del Juzgado 3 de La Plata, solicitó la detención de la ex responsable de la Anmat, Nélida Bisio, y de Gabriela Mantecón Fumadó, quien fuera titular del Instituto Nacional de Medicamentos dependiente del organismo regulatorio, ambas funcionarias designadas y sostenidas hasta último momento por Javier Milei.
“Este hecho fue producto de las políticas de debilitamiento del sistema de la Anmat, que es la encargada de regular, controlar y fiscalizar el buen estado de medicamentos”, puntualizó Kohen, señalando a la vez que “las políticas que debilitan los organismos de control del Estado que hace Milei, el ‘topo que viene a destruir el Estado’, ya tienen este efecto concreto”. En tanto que con la salida de Bisio, Milei y Federico Sturzenegger pusieron a Luis Fontana, “un médico que fue gerente y actualmente es director general de la principal prepaga que actúa en el país, lo cual le pone una cifra al significado que tiene la desregulación y el no control, pero ademas evidencia en manos de quiénes estamos quedando”.
Así las cosas, Kohen insistió con que la medida de la Anmat “forma parte de la ofensiva desreguladora y del intento de Sturzenegger de reformar la Ley de Farmacias 17.565, que es la que establece que los medicamentos deben pasar por una farmacia, que tienen que estar debidamente acreditados y controlados”. Tal intento de reforma, reiteró el especialista en Medicina del Trabajo, “abre la venta libre y sin ningún tipo de control, siendo que el medicamento es un bien social fundamental para la reparación de la enfermedad y el mantenimiento de la salud, por lo cual no se trata de algo inocuo”. Y subrayó una vez más que “por ser un bien social, los medicamentos deben estar a disposición de quienes lo necesiten”.
Al reflexionar sobre otras de las consecuencias negativas que traerá esta ofensiva, refirió que con ella el gobierno “apunta a destruir la incipiente producción pública de medicamentos que existe en el país, que abarata costos volviéndolos más accesibles y permite que haya stock en los efectores públicos, tal como corresponde a un bien social y no a una mercancía’. Junto a lo cual, carteizó que “para el neoliberalismo la enfermedad en sí misma es una mercancía y por eso ponen a Fontana”.
Jorge Kohen finalizó alertando acerca del fenómeno de concentración que se verifica en este terreno. “Los grandes laboratorios y el sistema de medicina prepaga transitan un proceso de concentración monopólica acorde a lo que pregona el neoliberalismo”, sentenció. Es por ello que fue taxativo al sostener que “para curarnos en salud hay que estar vigilantes, movilizados y comprender cuál es la raíz política y económica de estas medidas que se presentan como si fueran a simplificar la accesibilidad a los medicamentos, pero en realidad lo que buscan es sólo beneficiar a un pequeño sector del capitalismo concentrado; en este caso, a la facción que está metida de lleno en la salud como una mercancía más para maximizar su tasa de rentabilidad”.
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