Derechos Humanos

Un discurso que recuerda a la dictadura

Un discurso que recuerda a la dictadura
07 de Sept. de 2026

La Liga Argentina por los Derechos Humanos advirtió que con lo anunciado en la cadena nacional del jueves pasado, el gobierno pretende reforzar el presupuesto y el papel de las Fuerzas Armadas y la Side. “Milei habla abiertamente de la Doctrina de Seguridad Nacional y todo esto no puede dejar de recodarnos a la Dictadura”, afirmó la Liga y agregó que la postura adoptada por el presidente argentino “tiene muchos puntos de contacto con la que en 1982 tuvo Leopoldo Fortunato Galtieri”.

Por medio del Decreto de Necesidad y Urgencia 867/2026, Javier Milei volvió a readecuar al alza el presupuesto de la Secretaría de Inteligencia de Estado (Side), así como también las asignaciones correspondientes al Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas. Lo hizo a pocas horas de que utilizara la cadena nacional para decir que, después de casi tres años de haber asumido como Presidente, descubrió que las Islas Malvinas son argentinas.

En ese marco es que el DNU 867/2026 determina, entre otras cosas, una adjudicación extra de más de treinta mil millones de pesos para la Side, organismo que rápidamente agradeció publicando en su cuenta oficial de la red social X un mapa de las Islas Malvinas asociado a la leyenda “estamos mirando”; frase que remite al tristemente célebre “estamos ganando” de la dictadura, cuando en plena guerra de Malvinas se ocultaba que nuestro ejército, compuesto por heroicos soldados conscriptos sin la suficiente preparación y mal alimentados por el mando militar, caía ante el poderío imperial de las fuerzas británicas.

El Subsecretario de Inteligencia, José Lago Rodríguez, publicó por su parte un mensaje en el que sostiene que en el organismo están trabajando en el monitoreo, el análisis y la anticipación de “acciones y dinámicas de actores estratégicos en el Atlántico Sur y de aquellos vinculados con la ocupación ilegítima del territorio nacional de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur”. Y afirmó que lo hacen por medio de “un sistema de inteligencia moderno y profesional que permite defender la soberanía”. 

El “soberanista” Lago Rodríguez es el mismo que estuvo junto al canciller Pablo Quirno representando al gobierno argentino en la cumbre convocada hace un par de meses en Washington por Donald Trump y Marco Rubio para combatir al “Terrorismo Político y la Extrema Izquierda”, donde se reflotó, con una retórica propia de la Guerra Fría, la propuesta de la Doctrina de Seguridad Nacional con la que se estructuró el Plan Cóndor en nuestro continente. Sobre los compromisos puntuales allí asumidos por nuestro país nada se sabe.

Ese sistema de análisis “moderno y profesional” al que hizo alusión el número dos de la Side, de estrechos vínculos con Santiago Caputo, el jefe político sin nombramiento del aparato de inteligencia y sindicado como el autor del discurso leído en cadena nacional el jueves por Milei, al parecer fue incapaz de anticipar, reconocer y monitorear lo que traía entre manos Claudio Radonich, el alcalde de Punta Arenas, que no estaría siendo considerado un actor estratégico vinculado con la ocupación ilegítima de Gran Bretaña en nuestras islas. 

Mientras Milei elogiaba al genocida chileno y aliado de Inglaterra en la Guerra de Malvinas, Augusto Pinochet, en la reunión del Foro de Madrid convocada en Santiago; Radonich confirmaba la firma de un contrato entre la Corporación de Desarrollo inglesa que actúa en nuestro archipiélago y la naviera chilena Easter Island para establecer una vía comercial marítima entre esa ciudad chilena y Puerto Argentino. Todo esto facilitado por el pacto Lammy-Mondino, firmado durante el actual gobierno, una especie de reafirmación del Foradori-Duncan rubricado hace una década, en años macristas, para beneficiar a la Corona Británica en el despliegue logístico y el usufructo comercial de nuestros recursos en las Islas.

Por otro lado, mediante el mismo DNU, el presidente argentino otorgó un refuerzo de casi 220 mil millones de pesos para la cartera de Defensa, de los cuales, según se anticipó, doscientos mil van a ser asignados a la construcción de una base naval integrada que el gobierno prevé administrar con asistencia estadounidense. “Mi aliado es Estados Unidos, sean demócratas o republicanos, vaya que nos están apoyando: ¡nos regalaron un Hércules!”, dijo exultante Milei a la hora de explicar su particular punto de vista acerca de por qué la presencia militar de EE.UU. en una base ubicada en Tierra del Fuego podría constituir “el primer paso para recuperar las Malvinas”. 

Así como el anuncio para establecer multas a las empresas que realicen exploración y explotación petrolera en las aguas circundantes a nuestras islas no es nada nuevo, ya que existe desde hace unos quince años una ley vigente en relación a esta defensa soberanista de nuestros recursos naturales que el gobierno mileísta nunca utilizó; tampoco tiene nada de novedoso el anuncio de “la creación” del Consejo de Seguridad Nacional. En los hechos, esto es algo muy parecido al Consejo de Defensa Nacional que fue creado en 1988 en el marco de la Ley de Defensa y que, conforme a lo que explicita su texto, estaba destinado a “asesorar y asistir” al presidente en “la conducción integral de la guerra”. Sin embargo, anexados a este punto, los dichos presidenciales acerca de “discrepancias partidarias” y “divisiones internas” en torno a su llamado a la “unidad nacional” representan un mensaje que en el contexto dado no puede interpretarse de otro modo que como una amenaza que, detrás de la repentina, oportunista e inverosímil postura malvinera de Milei, apunta a profundizar la persecución política.

Al respecto, desde la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH), se hizo hincapié en que Milei “usa el tema de Malvinas como excusa para aumentar los gastos de la Side y de Defensa”, y al mismo tiempo “habla abiertamente de la Doctrina de Seguridad Nacional y todo esto no puede dejar de recodarnos a la Dictadura”. La postura adoptada en estos días por Javier Milei “tiene muchos puntos de contacto con la que en 1982 tuvo Leopoldo Fortunato Galtieri”, afirmó la Liga.

En tanto que puntualizó que “tal como sucedía en aquel momento con la dictadura, ahora y con un modelo muy parecido al de José Alfredo Martínez de Hoz, el gobierno enfrenta un creciente descontento por las dificultades económicas que provocó y por eso se larga a utilizar la bandera de Malvinas, cuando desde que tiene vida pública Milei expresó reiteradamente su posición contraria a lo que Malvinas representa para las grandes mayorías del pueblo argentino”.

Esto es algo en lo que fue acompañado en todo momento por los integrantes de su gobierno y por el esquema de representación política que lo sostiene. “Todavía están frescas las declaraciones que hizo Alejandra Monteoliva antes del partido de la Selección contra Inglaterra en el Mundial” recordó la LADH al referirse a la prohibición comunicada por la Ministra de Seguridad de que ingresaran al estadio banderas con el “mapita de las Islas”. Al tiempo que añadió que “recientemente, a poco de intervenir el Puerto de Ushuaia, dejaron amarrar ahí al petrolero británico VS Promise y estos son apenas algunos episodios que desnudan cuál es la verdadera posición que Milei y su gobierno tienen respecto de Malvinas y acerca de todo lo inherente a la soberanía nacional”.

A la par de ello, la Liga insistió en alertar que “al igual que en la época de Galtieri, Milei se cree que los Estados Unidos van a dejar de apoyar a Gran Bretaña, que es su aliado histórico, a cambio de los trabajos sucios que su gobierno hace en distintos puntos del mundo mandado por Washington”. En el paralelismo trazado, indicó que uno de los “favores” por los que se descontaba el apoyo estadounidense en aquel caso “eran los torturadores que la dictadura mandaba a Centroamérica para entrenar a los Contras”. 

Cabe recordar que durante la visita que el dictador argentino hizo a EE.UU. en marzo de 1981, el asesor de seguridad nacional de Ronald Reagan, Richard V. Allen, describió públicamente a Galtieri como un “general majestuoso”, pero tanta zalamería no fue obstáculo para que apenas un año más adelante Washington apoyara política y militarmente a Gran Bretaña durante la Guerra de Malvinas. En esta coyuntura, Trump no ha dejado de elogiar a su felpudo argentino de turno. “Milei es un líder verdaderamente fantástico y tiene todo mi apoyo para la reelección”, sostuvo el presidente yanqui un año atrás, anticipando su respaldo político y financiero al gobierno de cara a las elecciones legislativas nacionales.

Frente a este escenario, desde la LADH se subrayó que “hay un riesgo claro porque Milei quiere entregar a Estados Unidos la base naval integrada de Ushuaia”. Por lo cual, el organismo de Derechos Humanos aseguró que queda en evidencia que “la idea de Milei y su gobierno no pasa por Malvinas para los argentinos, sino por Malvinas para los yanquis, como parte de la estrategia estadounidense de quedarse como los dueños de todo nuestro continente, desde Alaska y Groenlandia hasta Tierra del Fuego, con la implicancia que eso tiene además sobre la Antártida y el paso bioceánico”.

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