Jorge Kreyness, Secretario General del Partido Comunista de la Argentina, analizó en esta entrevista con Nuestra Propuesta la contraofensiva imperialista y las transformaciones del escenario internacional, atravesado al mismo tiempo por la emergencia de nuevos polos de poder. Se refirió a la organización del Foro Internacional Antifascista y Antiimperialista que se realizará en Buenos Aires, planteó la necesidad de construir una “salida plebeya” frente al gobierno de Javier Milei y adelantó los principales debates de la próxima Conferencia Nacional del PCA. También abordó la cuestión Malvinas, la defensa de la soberanía, la construcción de una alternativa política y las perspectivas electorales para 2027.
La crisis del capitalismo mundial, el declive de la hegemonía estadounidense y la creciente agresividad imperialista constituyen, para Jorge Kreyness, elementos centrales del escenario internacional actual. Frente a ese cuadro, el Secretario General del Partido Comunista destacó el desarrollo de nuevos polos de poder, con China y los BRICS entre sus principales expresiones, y sostuvo que la lucha antiimperialista debe articularse con una perspectiva socialista. En el plano nacional, caracterizó al gobierno de Javier Milei como expresión de los sectores más concentrados del capital financiero global y llamó a construir una alternativa basada en la soberanía, la justicia social y una democracia de mayor protagonismo popular.
Kreyness reivindicó la experiencia de las grandes rebeliones populares argentinas, señaló que existen condiciones para nuevas puebladas y remarcó que ninguna salida será espontánea, sino que requerirá organización y construcción militante. En ese marco situó tanto el próximo Foro Internacional Antifascista y Antiimperialista como la Conferencia Nacional del PCA y las discusiones sobre la construcción de una alternativa política hacia 2027.
Nuestra Propuesta. El escenario internacional y regional se caracteriza por una contraofensiva imperialista que convive en tensión con el desarrollo de un mundo multipolar. Esa contraofensiva se expresa en guerras, intervenciones y en el avance de gobiernos de ultraderecha fuertemente alineados con Washington. En esta acelerada reconfiguración del orden mundial, ¿cuál debe ser el papel de los comunistas y de las distintas fuerzas antiimperialistas?
Jorge Kreyness. Esa contraofensiva deviene de una crisis profunda que sufre el capitalismo a escala global y, particularmente, en sus centros más importantes. Al mismo tiempo, estamos ante el surgimiento de nuevos centros y polos de poder. El declive de la influencia de Estados Unidos en el orden internacional tiene como respuesta el militarismo y la guerra. No es simplemente una elección, porque no encuentran otra salida para preservar su hegemonía.
El presupuesto militar estadounidense llega al billón de dólares y afecta profundamente su economía interna. A la vez, Estados Unidos está obligando a sus aliados a incrementar el gasto armamentístico hasta el cinco por ciento del PBI. Eso está en la base de contradicciones de distinto tipo que aparecen dentro de la OTAN y con países de la Unión Europea, incluso con el Reino, no tan Unido. A esto se suma ahora una pequeña élite de tecnocapitalistas que se integra al bloque de poder imperial y desarrolla procesos que, si no son regulados por los Estados y por la comunidad internacional, contienen riesgos muy serios para la humanidad.
Esa agresividad está en la esencia de su alianza con el sionismo y con las derechas más recalcitrantes. Allí donde pueden despliegan acciones contra los pueblos en todos los órdenes, llegando incluso al genocidio. Palestina, Irán, Yemen y Cuba lo sufren en primera línea. En América Latina también han apelado a todo tipo de maniobras para imponer gobiernos de ultraderecha y conseguir nuevos socios.
Pero para comprender la reconfiguración del orden global también tenemos que registrar que cobra impulso el reagrupamiento de grandes países que buscan un horizonte diferente, basado en economías sustentables y en mecanismos de cooperación y beneficio mutuo que procuran independizarse del sistema del dólar, de la banca concentrada y de sus imposiciones. La reunión de los BRICS ampliados en la India es indicativa de este proceso. Gran parte de esto gira alrededor del desarrollo alcanzado por la República Popular China bajo la dirección del Partido Comunista y de iniciativas como la Franja y la Ruta o la Organización de Cooperación de Shanghái.
Es un dato relevante que estos desarrollos surjan de un partido comunista que plantea su experiencia como una aplicación del marxismo a las condiciones particulares y concretas de su país y como construcción de un poder alternativo en los planos nacional e internacional. Hoy eso constituye un factor importante para poner freno al desborde agresivo del imperialismo.
La crisis del capitalismo y sus consecuencias vuelven pertinente la lucha por el socialismo. Los comunistas y las fuerzas antiimperialistas debemos explicar que no hay una salida humanista dentro de los márgenes del sistema del gran capital financierizado y militarizado. Tenemos que organizar las fuerzas de los trabajadores y de los pueblos alrededor de sus demandas, de democracias plenas y de la defensa de la soberanía de cada país y cada región. En ese sentido, resulta crucial cuestionar las ideas de conciliación con el gran capital concentrado, con el militarismo y con la guerra que reaparecen permanentemente dentro del movimiento popular.
NP. En este contexto, hacia fin de año se realizará en Buenos Aires un Foro Internacional Antifascista y Antiimperialista, de cuya organización participa el PCA. ¿Cómo surge esta iniciativa? ¿Puede considerarse también una respuesta a la denominada “Cumbre contra el Terrorismo Político y la Extrema Izquierda” realizada recientemente en Estados Unidos?
JK. Es una de las iniciativas unitarias que están en curso. Tiene un origen de carácter regional latinoamericano y antecedentes en los antiguos Foros de Porto Alegre. Al mismo tiempo, existen otras iniciativas de las que también participamos, como la promoción unitaria de un nuevo juicio político a Milei con la perspectiva de impulsar acciones populares y un reagrupamiento de fuerzas.
Desde luego, el Foro apunta contra esa denominada Cumbre y, de manera más general, contra toda la política del imperialismo estadounidense y de sus socios regionales. Esto ocurre en un momento en que en la Argentina se profundiza la dependencia bajo múltiples formas. Se manifiesta en la entrega de soberanía, en la presencia de tropas del Comando Sur de Estados Unidos y en la profundización del proceso de extranjerización de la propiedad de la tierra y de la minería.
NP. El encuentro tendrá lugar cerca del vigésimo quinto aniversario de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Frente al ajuste, el endeudamiento de millones de familias y la entrega de soberanía, ¿se puede pensar nuevamente en una salida “a la plebeya”?
JK. Nuestro pueblo realizó una experiencia muy importante en 2001 y abrió entonces un proceso político que luego condujo al kirchnerismo. Esa fase muestra signos de agotamiento porque las reformas progresistas que se realizaron quedaron a mitad de camino. Eso puede sintetizarse, de alguna manera, en los nombres de Scioli, Alberto Fernández y Massa.
Hay condiciones más que objetivas para nuevas puebladas y todo será mucho más difícil si esas puebladas no se producen. Nuestra historia nos habla de la Semana Trágica, del Grito de Alcorta, del Chocón, del Cordobazo y de otras rebeliones semejantes. Esa memoria tiene que ser rescatada.
Cada vez que existe una convocatoria importante, grandes masas salen a la calle. El pueblo está dispuesto. No siempre ocurre lo mismo con aquellas representaciones que poseen mayor capacidad de convocatoria. Confiamos profundamente en que nuestro pueblo sabrá encontrar una salida a la tragedia que hoy vivimos los argentinos. El sistema también lo sabe y por eso organiza un aparato contrainsurgente enorme, tanto en el terreno represivo como en el de la batalla de ideas.
Incluso debemos estar atentos a la posibilidad de fraudes algorítmicos frente a una eventual derrota electoral. Pero una salida popular no llegará espontáneamente. Requiere un esfuerzo de construcción militante desde la base social y una unidad asentada sobre objetivos claros para avanzar hacia una salida plebeya, una democracia protagónica, la soberanía plena y la justicia social.
NP. En diciembre el Partido Comunista también prevé realizar también una Conferencia Nacional. ¿Cuáles son los objetivos principales de esa instancia partidaria?
JK. Creo que tiene que ser un momento de actualización político-programática y de reflexión profunda de las direcciones de nuestro Partido acerca de la situación que atraviesa el país. También tiene que ser un momento de unidad partidaria y de colocar el eje en cuáles son las tareas fundamentales del Partido en esta fase. La cuestión programática es muy importante porque indica un rumbo en un momento marcado por cambios profundamente regresivos en la política nacional. La Conferencia tiene que servir para homogeneizar al Partido y unificarlo alrededor de sus principales banderas. Naturalmente, también podrán analizarse cuestiones tácticas como las electorales y otras definiciones vinculadas con la coyuntura.
NP. ¿Por dónde pasan hoy las propuestas programáticas fundamentales del Partido Comunista para avanzar hacia la reconstrucción de la patria y la liberación nacional y social?
JK. Tenemos que pensar una propuesta programática de redistribución de la riqueza, reconstrucción del Estado y recuperación de la soberanía nacional en todos los órdenes. También tenemos que analizar nuestra línea de trabajo hacia la construcción de una alternativa política y recuperar con claridad el enfoque partidario según el cual nuestra línea estratégica es la revolución socialista de liberación nacional.
Ese fue el enfoque del XVI Congreso y hoy, a pesar de todos los cambios y de las modificaciones sustanciales que se han producido, continúa siendo la línea medular de la acción política de nuestro Partido. Hay elementos que podemos seguir sosteniendo y otros que necesariamente deben ser actualizados. Podemos construir alianzas, alcanzar acuerdos, elaborar programas mínimos y establecer puntos de coincidencia. Pero el Partido Comunista se define por proponer una revolución socialista de liberación nacional y, para avanzar en esa dirección, por impulsar la construcción de una fuerza política de liberación nacional y social. Esto adquiere particular importancia en momentos en que la soberanía del país está siendo cuestionada por el nivel de entrega y dependencia respecto del imperialismo al que nos somete el gobierno de Milei, Caputo, Sturzenegger y Bullrich.
NP. En las últimas semanas el Gobierno modificó su discurso alrededor de la causa Malvinas y comenzó a apelar con mayor énfasis a la defensa de la soberanía. ¿Cómo interpreta ese giro?
JK. Frente a ese cambio de discurso del Gobierno acerca de las Islas Malvinas hemos sido claros al reiterar nuestra posición contraria a toda forma de colonialismo y de imperialismo en el Atlántico Sur. Las Malvinas son argentinas. Pero hoy cobra tanta importancia como la cuestión Malvinas la defensa de la soberanía sobre toda la región, particularmente en Tierra del Fuego, frente al intento de instalar una base militar estadounidense en Ushuaia y a la presencia de fuerzas militares norteamericanas.
Queremos fortalecer esa denuncia. Ya comienza a organizarse, con mucha amplitud y entre diversos sectores soberanistas y antiimperialistas del pueblo argentino, una serie de acciones para enfrentar el intento de poner al servicio del imperialismo estadounidense el Atlántico Sur, el paso interoceánico y el acceso a la Antártida. Son ventajas estratégicas que posee nuestro país y que no pueden ser entregadas.
NP. Más allá de las urgencias de la coyuntura y de la necesidad de unir las luchas, se aproxima un año electoral ¿Cómo observa el PCA las dificultades para construir una alternativa política capaz de expresar a las grandes mayorías y de sostenerse sobre acuerdos programáticos?
JK. Hablar hoy en términos electorales es difícil frente a la situación dramática por la que atraviesa nuestro pueblo. Tenemos crecimiento del desempleo, endeudamiento de las familias, cierre de fábricas, extranjerización de la economía y destrucción del sistema científico y tecnológico. Son dramas cotidianos que, en muchos casos, también generan luchas importantes. En ese contexto de entrega de la soberanía nacional y ajuste criminal contra nuestro pueblo resulta difícil plantear la cuestión electoral como si pudiera separarse del resto.
Sin embargo, tampoco podemos abstraernos de que numerosos sectores políticos están centrados en ese tema. No nos resultan indiferentes las diferencias existentes dentro de las distintas fuerzas acerca de candidaturas, alianzas y estrategias. Nos preocupa cierta indefinición programática y también el papel que pueden desempeñar en cualquier alianza figuras como Sergio Massa, Cúneo, Miguel Ángel Pichetto, Héctor Daer y algunos gobernadores que han sido cómplices de este saqueo mileísta. Estas cuestiones tienen que discutirse. Para nosotros, lo central es contribuir a conformar también en el terreno electoral un espacio de izquierda con autonomía, capaz de intervenir para generar una correlación de fuerzas más favorable y, desde allí, establecer negociaciones y conversaciones que permitan arribar a un acuerdo político-electoral.
NP. ¿Existe ya una posición orgánica del Partido Comunista frente a las elecciones previstas para 2027?
JK. Todavía estamos ante un escenario abierto. No sabemos qué alianzas van a constituirse y eso hace difícil adoptar definiciones cerradas en este momento. Para sectores de izquierda como nosotros, la candidatura de Axel Kicillof resulta interesante. No sabemos todavía si finalmente será impulsada por el partido al que pertenece, pero evidentemente es un hecho que no nos resulta indiferente.
Si se crean las condiciones para impulsar esa candidatura, es una posibilidad que habrá que considerar. Es lo que aparece hoy planteado en la realidad de la política argentina. Al mismo tiempo, creemos que es necesario construir una correlación de fuerzas que permita sostener una orientación programática y realizar las negociaciones correspondientes para llegar a un acuerdo electoral. Todavía falta conocer cómo evolucionará el país hacia el tercer trimestre de 2027. Eso también debe ser analizado y pensado. No se puede construir una política electoral abstraída de las condiciones económicas, sociales y políticas concretas y de la diversidad regional del país en las que esas elecciones finalmente tendrán lugar. Y tampoco se puede hacer centro en una candidatura dejando de lado las cuestiones programáticas, de enfoque político y de actitud ante el imperialismo.
NP. A la crisis de representación política se suma ahora la discusión sobre una nueva reforma político-electoral. ¿Qué posición tiene el Partido frente a esas modificaciones y a sus posibles consecuencias para las próximas elecciones?
JK. Uno de los problemas es precisamente que todavía no está claro bajo qué reglas se desarrollarán las elecciones. Existe una resolución de la justicia electoral que reclama al gobierno que defina con suficiente anticipación cualquier modificación, porque las reglas no pueden cambiarse demasiado cerca del momento comicial.
Las experiencias electorales que hemos conocido y los mecanismos utilizados para la formación de listas también obligan a fortalecer un espacio propio y desarrollar una política electoral activa. A esto agregamos nuestra preocupación por lo que hemos denominado el fraude algorítmico, una cuestión que ha denunciado también el presidente Gustavo Petro y sobre la que creemos que deben observarse con atención los procesos electorales latinoamericanos y caribeños. Todo esto vuelve aún más importante generar una correlación de fuerzas que permita negociar desde posiciones propias y alcanzar acuerdos políticos y electorales asentados sobre definiciones programáticas.
NP. Para terminar, ¿qué reflexión final quisiera dejar para la militancia del Partido Comunista y de las distintas fuerzas soberanistas, populares y antiimperialistas?
JK. Tenemos mucha confianza en nuestro pueblo y especialmente en su clase trabajadora. No podrán vencer a la fuerza de un pueblo organizado y movilizado. Pero esa fuerza no surge espontáneamente. Necesita construcción militante desde la base social, organización y una unidad que tenga objetivos claros. Es imperativo desarrollar una unidad política alternativa frente al gran capital global más concentrado que se ha hecho del gobierno con Milei, Caputo, Sturzenegger y Bullrich. Necesitamos construir una salida plebeya, basada en una democracia protagónica, en la soberanía plena y en la justicia social. Y a su vez ello exige un Partido Comunista más sólido, bien organizado y disciplinado, con una vida democrática intensa y una acción política centralizada. Con una fuerte disposición combativa para actuar en la lucha de clases, acentuando el arraigo social de nuestros organismos básicos, y desplegando con creatividad la línea profundamente frentista, asentada en nuestra independencia política.
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