Tanto en Bogotá como en el resto de las principales ciudades colombianas se hizo sentir con fuerza la jornada de paro y movilización convocada para protestar contra las medidas de ajuste y entrega dispuestas por el gobierno nacional.
Durante la previa de la jornada de movilización y lucha convocada en el marco de un paro nacional ayer miércoles contra las políticas de ajuste de su gobierno, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, firmó el decreto 1525 por el que se regula la protesta social. Pese a las amenazas que por la mañana hiciera su ministro del Interior, Rodrigo Lara, al promediar la jornada eran cientos de miles los que se manifestaban en Bogotá y en las principales ciudades del país, convocados bajo la consigna “Va a caer”.
Con sólo dos meses que lleva instalado en el Palacio de Nariño este gobierno ultraderechista que asumió envuelto en denuncias por fraude en el proceso electoral, la multitudinaria convocatoria de ayer congregó a sindicatos, comunidades indígenas, estudiantes y colectivos feministas, partidos políticos, organizaciones sociales y de Derechos Humanos que salieron a las calles en una jornada de resistencia que estuvo atravesada por un fuerte sentido antiimperialista.
El presidente del Partido Comunista Colombiano (PCC), Jaime Caycedo Turriago, hizo hincapié en que “se requiere del más amplio frente en defensa de las libertades” que salga al cruce de la agenda que intenta imponer la Presidencia De la Espriella. “Hemos calificado el régimen como un momento de restauración reaccionaria”, señaló Caycedo y advirtió que no se trata de “un simple retorno a la política establecida por Álvaro Uribe”, ya que se asiste “a una modificación del bloque de clases en el poder en donde se acentúa el peso directo del imperialismo a través de un mandatario ilegítimo, impuesto mediante una maniobra intervencionista descarada, abierta y autoritaria”.
Como para corroborar lo que dice el titular del PCC, cabe citar que el 8 de septiembre De la Espriella suscribió con el Secretario de Estado yanqui, Marco Rubio, el “Acuerdo de Barranquilla”, por el que se le impusieron a Colombia la adopción de medidas que destruyen los acuerdos establecidos con la República Popular de China y el proceso de acercamiento de Colombia en los Brics. Con la adhesión colombiana al Escudo de las Américas, fuerzas militares del Comando Sur estadounidense apostadas en la zona del Catatumbo participan de operativos militares que apuntan contra focos guerrilleros del ELN y disidencias de las disueltas FARC.
El dirigente del PCC cuestionó la decisión presidencial de poner fin a las negociaciones con grupos armados y de reactivar la confrontación militar interior. “Lo más grave es la liquidación de toda opción distinta a la utilización de la fuerza”, subrayó y recalcó que “la idea de una solución política desaparece junto con la vía del diálogo, los compromisos, el sometimiento o el acogimiento a la justicia” ya que, de acuerdo al abordaje elegido por el gobierno, “quienes aparecen señalados en el campo de la subversión o de la delincuencia sólo tienen la perspectiva de morir o someterse”.
A la hora de señalar los peligros que conlleva la política de seguridad adoptada por De la Espriella, Caycedo remarcó que se trata de una agenda impuesta por Estados Unidos en el contexto del Escudo de las Américas, coalición política-militar integrada por una veintena de países de todo el continente. El presidente del PCC calificó a esta alianza como “el horizonte de las nuevas modalidades de intervencionismo y el instrumento leguleyo para legitimar cualquier forma de intervención política y militar, en detrimento destructivo del derecho a la autodeterminación de los pueblos y a la estructura de la repúblicas independientes y soberanas de América Latina”. En tanto que añadió que así Colombia renuncia al “multilateralismo y a la política independiente de rechazo al sionismo”. La absoluta subordinación del gobierno de Abelardo de la Espriella a los dictámenes de Washington queda expuesta también, por ejemplo, con la ruptura de relaciones con Cuba, Palestina, Irán y Nicaragua.
Por otra parte, Jaime Caycedo afirmó que ya “hay un retorno al endeudamiento con el FMI y el Banco Mundial, proyectado en el Presupuesto de 2027, el que contempla un giro negativo frente a la inversión social”. Dado lo cual, advirtió que peligran conquistas alcanzadas durante el gobierno encabezado por Gustavo Petro enmarcadas en las reformas laboral, agraria y previsional.
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