“Brasil no será el patio trasero de nadie” sostuvo anoche el reelecto presidente en su discurso en San Pablo tras la remontada épica en la que consiguió un aumento de diez millones de votos en sólo tres semanas. Además, remarcó que la de ayer “fue una derrota del negacionismo y la mentira” y anticipó que hará el "mejor mandato que un presidente hizo jamás en este país". La victoria en segunda vuelta de Luiz Inácio Lula da Silva fue saludada por el Partido Comunista de la Argentina, desde donde su Secretario de Relaciones Internacionales, Marcelo Rodríguez, subrayó que representa “una bocanada de aire fresco” que ayuda a “recuperar el optimismo sabiendo que con organización y lucha podemos revertir la situación que ahora vivimos en nuestros países y derrotar a la derecha”. Por su parte, el Secretario General del PCA, Jorge Kreyness, destacó que “Latinoamerica necesitaba esta gran victoria de Lula”, la que abre la posibilidad de “un nuevo tiempo de avances de las fuerzas populares en la región”.
Frente a la multitud que se concentró en los alrededores del búnker del PT organizado en el Hotel Intercontinental de la ciudad de San Pablo, tras la confirmación de los resultados por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE), Luiz Inácio Lula Da Silva dio un discurso cargado de emoción y de definiciones claras. Luego de una jornada agitada en la que se extendió por dos horas más que lo previsto el horario de votación por maniobras urdidas por el bolsonarismo para dificultar la participación en ciudades clave como San Pablo y Salvador Bahía frenando el transporte público; con disfonía, aunque con un tono firme y convincente como el que mostró en sus debates con Flávio Bolsonaro y a lo largo de toda la campaña, el presidente reelecto agradeció “al pueblo brasileño, a los que desde hace tiempo han estado conmigo y a la generosidad de los jóvenes”, quienes jugaron un papel decisivo en lo que fue una verdadera batalla política librada en las calles y también en las redes sociales. Con sus 81 años cargados de energía, tampoco se olvidó del importantísimo papel que tuvieron las “personas de la tercera edad”, aun de aquellas que no están obligadas a ir a votar, y que en muchos casos, acompañadas por sus nietos, permitieron "asegurar la democracia del país".
Luego de haber quedado algo más de dos puntos por debajo de Bolsonaro, el histórico líder del PT consiguió en el ballotage imponerse por más de tres puntos, lo que da cuenta de un crecimiento de diez millones de votos en comparación a los comicios del 3 de octubre. Lo de triunfo “inédito”, ”épico” u “histórico” son calificativos que abundan pero no redundan: es la primera vez desde el regreso de la democracia en Brasil en 1988 que un candidato presidencial que perdió en primera vuelta logra revertir la contienda electoral en la segunda. Como remarcó el mandatario brasileño en su discurso victorioso, esta fue también la elección con el menor porcentaje de abstenciones y votos nulos. Los votos en blanco y los nulos significaron un tres y medio por ciento en el escrutinio final, reduciéndose con respecto a los emitidos el 3 de octubre cuando treparon por encima de los cuatro puntos porcentuales. Mientras que durante la jornada de ayer asistieron a las urnas más de 128.200.000 de personas, o sea, algo más de un 80 por ciento, alrededor de tres millones más de los votantes que participaron a principios de mes. Esta cifra verdaderamente descomunal legitima de forma contundente a Lula para la gestión entrante y le da impulso para avanzar con determinación en las conquistas sociales y sobernas pendientes, pese a contar con una desventaja en la correlación de fuerzas en el Congreso, que tendrá una mayoría de derecha.
"Nunca pensé que una persona pudiera mentir tanto en este país, con tanta desfachatez, como si no tuviese dentro de él una célula de humanismo", aseguró quien continuará al frente del Palacio de Planalto por otros cuatro años en referencia a su contrincante neofascista y títere de los regímenes genocidas de Donald Trump y Benjamín Netanyahu. A raíz de lo cual aseveró que la de ayer fue “una derrota del negacionismo y la "mentira". En vinculación a esa afirmación, dejó bien en claro que en su país no habrá lugar para el injerencismo: “Brasil no será el patio trasero de nadie”.
Las repetidas operaciones de fake news y la proliferación ejércitos de trolls y bots en redes sociales, que afectan los debates que tienen que darse en una democracia que se precie de tal y que, por supuesto operan a favor de los candidatos de derecha, también fueron apuntadas por Lula. “No es posible que nosotros no tengamos conciencia que un crimen en el mundo digital debe ser tratado igual que un crimen en la vida real. Nosotros no podemos tener empresas monstruosas de este tamaño que tienen miles de millones sin pagar impuestos a nuestro país intentando alterar los resultados electorales". Sobre este punto, reafirmó que las redes sociales pasarán a ser reguladas y que se avanzará en su próxima gestión en el ya anunciado desarrollo de una Inteligencia Artificial nacional y soberana.
"Vamos a cambiar la forma de gobernar este país, vamos a hacer al pueblo participar más: la comunicación digital va a ganar un espacio muy grande en este gobierno", anunció desde el búnker del PT en San Pablo al celebrar el triunfo obtenido y proyectar medidas centrales para su siguiente mandato presidencial.
En este punto, no puede pasarse por alto el papel desempeñado organizadamente por la juventud y, en particular, la iniciativa del diputado por Mina Gerais del partido REDE e influencer André Janones, de 42.años, que luego de la derrota parcial en la primera vuelta le hizo llegar al presidente brasilero la propuesta de darle impulso al “Ejército de Lula” por Whatsapp, una de las plataformas controladas por la Meta, del magnate Mark Zuckerberg, corporación que justamente estuvo en el centro de las operaciones injerencistas a favor de Bolsonarinho durante esta campaña. Ese canal de Whatsapp superó los 10 millones de seguidores y articuló discursos cortos y eficaces, que lograban viralizarse rápidamente apuntalando cada verdad con una carga emotiva para despertar reacciones, alertar sobre el peligro del regreso del clan Bolsonaro al gobierno y remarcar las virtudes de Lula y su proyecto.
Más allá de la enorme importancia que tiene hoy a la hora de comunicar el manejo de estas herramientas digitales, monopolizadas por corporaciones yanquis, lo que no puede dejarse en segundo plano es que el principal dinamismo que tuvo la maratónica remontada electoral en apenas veinte días se dio fundamentalmente a partir de movilizaciones masivas y permanentes como las que no se veían hace muchísimo tiempo en Brasil.
En esto también la juventud estuvo a la vanguardia, algo que se enmarca en un fenómeno social en ascenso en varios países de Europa durante estos dos últimos meses y que empieza a reverdecer también en nuestro continente. "Tras nuestra victoria, tendremos que debatir una nueva forma de gobernar este país. La participación del pueblo en esta campaña, los estudiantes, las mujeres y los trabajadores que salieron a las calles, nos obligará a encontrar una nueva forma de gobernar. Este país nunca volverá a ser el mismo", anticipó Lula reconociendo precisamente ese fenómeno. Será sobre la movilización y el protagonismo popular entonces que tendrá que apalancar los cambios pendientes, que se toparán sin dudas con el obstáculo de una derecha con mayoría parlamentaria que ya ha mostrado tener además la capacidad de expresarse con fuerza en las calles.
A lo largo de estas tres últimas semanas de combate político-electoral ganado en las calles y las redes, se implementaron medidas tendientes al fortalecimiento de derechos en nuestro hermano país. El oficialismo logró aprobar en el Congreso la reducción de la jornada laboral a 40 horas y con dos días de franco, mientras que el presidente Lula aumentó los montos y adelantó los pagos mensuales del programa de asistencia social Bolsa Familia, que alcanza a 50 millones de beneficiarios; así como también puso en marcha un plan de desendeudamiento doméstico que abarca a trabajadores informales y pequeños emprendimientos comerciales, por el que se les pasa a condonar hasta el 95 por ciento de lo adeudado y se les facilitan nuevas líneas de créditos a tasas bajas y con aval del Estado para el reimpulso de sus actividades.
Una victoria de la Patria Grande
“El triunfo de Lula representa una gran bocanada de aire fresco para América Latina”, definió el Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de la Argentina Marcelo Rodríguez al referirse a la victoria que ayer obtuvo en ballotage de las Presidenciales Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro, que con un 51,79 por ciento de los votos contra el 48,21 del candidato ultraderechista, remontó lo sucedido en la primera vuelta del 3 de octubre.
Tal acontecimiento fue saludado por el PCA y la Federación Juvenil Comunista, que apenas conocido el resultado electoral manifestaron desde sus cuentas en redes sociales que “los pueblos de Nuestra América celebran la victoria de Lula” y tras añadir que “el imperialismo yanqui se quedó con las ganas de contar con otra marioneta en la región para imponer sus planes neocoloniales”, recalcaron que ahora “el neofascista de Flávio Bolsonaro llora al igual que el golpista de su padre, que va a tener que seguir preso”.
Claro que tampoco faltó el “saludo” del Partido y La Fede a Javier Milei por su apoyo incondicional que presta al clan Bolsonaro y al Imperio: “las lágrimas de cipayo también se le caen a Milei, que fue el principal portavoz a nivel internacional del guión de Washington, que repitió como un lorito obediente, para intentar desprestigiar durante toda la campaña al presidente obrero de nuestro hermano pueblo brasileño”.
Como acuse de recibo del impacto, la habitual verborragia macartista y la incontinencia tuitera del presidente argentino y empleado de Donald Trump no se hicieron sentir por largas horas. Hasta el cierre de esta edición Milei todavía guardaba silencio y era el único presidente de la región, incluyendo a todos sus socios de derecha, en no aceptar el triunfo lulista, una posición en sintonía con la de su patrón del norte y con Bolsonaro Junior, que dijo anoche que “es imposible reconocer los resultados” y solicitó al TSE la anulación de la votación, fiel a la herencia negacionista de su padre, quien purga una condena a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado al inicio de la actual gestión de Lula, que va ahora por su cuarto mandato.
Ante la excelente noticia conocida anoche, desde el PCA y la FJC se expresó que “festejamos y nos abrazamos con los millones de brasileños y brasileñas que reafirmaron en las urnas su voluntad de vivir en un país soberano, con más derechos y mayores oportunidades y nos alegramos especialmente por el rol protagónico que jugó la juventud para alcanzar esta conquista”. No obstante, se señaló que “no deja de ser una alerta el enorme caudal de aceptación social que siguen teniendo candidatos de ultraderecha en nuestro continente, apoyados política y financieramente por los Estados Unidos, para convertir en colonias cada uno de nuestros países y gobernar exclusivamente para los ricos y los monopolios”. Para concluir remarcando que “la victoria de Lula tiene que servir de impulso para retomar con mucha más fuerza un proyecto común de integración regional decididamente antiimperialista y poder avanzar con firmeza hacia la segunda y definitiva independencia de Nuestra América”
La remontada que experimentó la candidatura de Lula fue épica y así lo señaló Rodríguez cuando indicó que el líder del PT va a acceder a su cuarto mandato “después de un resultado adverso en la primera vuelta, contra la gran mayoría de los pronósticos y con una enorme movilización callejera que logró concientizar sobre el peligro que representaba el triunfo de un integrante de la familia Bolsonaro”, algo para lo cual “también se apoyó en una ofensiva en la batalla digital”.
Así las cosas, el responsable de Relaciones Internacionales del PCA opinó que el resultado de ayer “representa un triunfo latinoamericano y tiene una fuerte importancia porque demuestra que es posible vencer el avance de las ultraderechas con la organización del pueblo y la toma de conciencia de los desafíos que se tienen por delante”. En relación a la enorme injerencia que EE.UU. tuvo de cara a estos comicios para favorecer a Bolsonaro y al boicot de Meta a la campaña de Lula, a quien le bloqueó sus cuentas de cara a la primera vuelta y ocultó sus publicaciones en este último tramo de campaña, subrayó que mucho más grande fue “la respuesta del frente político que se encolumnó tras su candidatura, que movilizó a cientos de miles en todo el país para frenar el avance de la derecha y defender la democracia”.
Al respecto, valoró también que “en las redes se tomó una iniciativa política muy fuerte, lo que demuestra que cuando se libra la batalla con todas las herramientas, el resultado puede ser el triunfo”. En esa dirección puso el acento en que “el resultado de Brasil debe ser un punto de inflexión para toda Latinoamérica”, ya que exhibe cabalmente que “a través de la movilización popular que gana las calles y librando la lucha en todos los terrenos, se puede derrotar a la derecha y se puede volver a un momento de integración regional que limite la injerencia estadounidense”.
Como síntesis de su reflexión, Marcelo Rodríguez afirmó que “para toda América Latina esta victoria debe contribuir a la superación de la desazón, ya que permite recuperar el optimismo sabiendo que con organización y con lucha podemos revertir la situación que ahora estamos viviendo en nuestros países, vencer a la derecha y comenzar a construir alternativas políticas en favor de los pueblos, de nuestra soberanía y en contra de los intereses de la administración Trump y su injerencia constante sobre el continente”.
Por su parte, Jorge Kreyness, Secretario General del PCA, publicó en su cuenta de la red social X a minutos de haberse conocido los resultados de la jornada electoral en el gigante sudamericano, de la que estuvo pendiente todo el continente y buena parte del mundo, que “Latinoamerica necesitaba esta gran victoria de Lula y la izquierda amplia brasileña”. Y expresó un deseo que es una posibilidad tan concreta como necesaria: “Hagamos que esto abra un nuevo tiempo de avances de las fuerzas populares en la región”. Para saludar finalmente por la victoria al Partido de los Trabajadores y al Partido Comunista do Brasil en nombre del Partido Comunista de la Argentina.
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